Relato 44: «María, la aldea y el regalo imposible»

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Relato 44 del libro ¿Cómo somos los gallegos?, depende, 2ªparte

A ver, ¿tú qué crees que es lo más difícil a la hora de tratar con un gallego, excepto entenderlo, que eso ya sabemos que es imposible? ¿Hacer negocios?, sí; ¿saber qué quiere decir cuando dice «bo» u «home»?, también, pero hay algo que lo supera todo: hacerle un regalo.

Hacer un regalo a un gallego o una gallega auténtica, de la aldea, es muy difícil, pero que muy difícil; y es que el gallego sin saberlo es un antisistema, un anticapitalista y si tiene lo suficiente para vivir no necesita más. Cierto es que en las aldeas han entrado la nuevas tecnologías, como el móvil; pero o arde el aparatejo ese de marras o no lo cambiará en la vida porque como «ainda vai…», pues vai. Todo lo que tiene, pero absolutamente todo, para él es más que suficiente, no necesita más ni lo quiere.

Mira, yo una vez quise hacerle un regalo a mi vecina María y aquello fue más difícil que estudiar física cuántica o demostrar que realmente hay otras dimensiones además de las del espacio/tiempo. Por eso de que trabajara menos en casa, primero le regalé un microondas; lo desempaqueté, lo puse en la cocina y… ¿cuánto crees que duró allí expuesto?, pues ni veinte minutos porque, como si lo hubiera traído de otro mundo paralelo y misterioso, fue verlo y con un simple «iso non e de eiquí», fue como que le había regalado una central nuclear en miniatura.

Cogí el microondas y lo devolví. Así que elegí una segunda opción: un juego de café comprado en los chinos, poco más de diez euros. Llegué con el jueguecillo, lo abrió y dijo: «¡¡¡Qué bonito!!!, isto pra unha ocasión». Pues oye, en diecisiete años, sí, ¡¡¡¡diecisieteeeee!!!!, no hubo ni una ocasión. Allí quedó en una vitrina el juego de café y a punto estuve de llamar al presidente de la Xunta y decirle que viniera un día a la aldea, que no era por una cuestión política, que Galicia está genial, que las vacas gallegas dan al día siete mil toneladas de leche, que las autopistas son baratas y que los paisanos tienen piscina y campo de golf, que el problema era el juego de café.

Le digo esto al presidente y estoy convencido de que en un primer momento pensaría extrañado: «¿¡¡¡¡Que el problema es un juego de café…, de café…!!!! ?», pero como seguro que habrá oído más tonterías de sus cargos de confianza, segurísimo que a los pocos minutos lo entendería, el presi está tan hecho ya a todo…

Ya desesperado, el siguiente regalo, para ver si le daba uso, fue un pañuelo; un pañuelo blanco, nada más, dos euros. Nuevamente llegué a casa de María, abrió el presente y yo me quedé ausente ante sus palabras: tras un «¡¡¡¡ay Jisande, pra que gastaches!!!!»,  de debajo de la manga, apelotonado como una bola sacó otro pañuelo y contestó: «Xa teño iste, pero jracias».

Obvia decir que me quedé yo el pañuelo y ya me lo jugué todo a que lo que había pensado y meditado como obsequio para el siguiente cumpleaños sí lo aceptaría. Así que llegado el día, entré en la casa de María con un mandilón de cocina, sí, un mandilón, que hasta me daba vergüenza el regalo; abrió el paquete, lo vio y, después de decir lo bonito que era, la respuesta fue demoledora: «Está ben pra unha ocasión», que tal cual me lo decía ya me venía a la mente la imagen del presidente de la Xunta y el mandiló al lado del juego de café.

Hay que aclarar que yo trabajaba, de verdad que trabajaba, que no solo me dedicaba al regalo de María, pero un mes antes de la onomástica os lo juro que yo sentía que estaba pluriempleado, un curre el asunto… que hasta prefería escribir cuatrocientos reportajes de por qué la nécora era roja.

También, lo reconozco, que lo del mandilón fue un fallo mío, porque si al comprarlo lo hubiera puesto en la N-VI, hubieran pasado por encima de él tres millones de vehículos con sus rastros de aceite y neumáticos, limpiara con él varias calles desde Vigo a Salamanca y todas las barras de los bares que encontrara por el camino y luego le diera un buen lavado y quedara a camino entre usado-manchado-limpio…, pues igual colaba; pero tan impoluto, tan nuevo…

Nunca volví a ver mandilón, y aunque ya iba por el reportaje 654.420, mi mente estaba en María. De día, de noche e incluso cuando alguien decía «qué atardecer tan bonito», solo con pensar en el atardecer y que se me acababa el tiempo sin saber qué regalar a  María, me angustiaba; y la pregunta era como un martillazo: «¿Qué puedo regalar a María?, ¡¡¡por Diossss!!!, ¿qué le puedo regalarrrrr?».

Creo que ya había descubierto por qué la nécora era roja cuando un día, comiendo con ella y su familia, a loncha partida de jamón y trozos de queso,  de repente en voz baja, casi inaudible, dijo: «Qué bonito é». Yo oí eso y le pregunté a qué se refería, qué podía ser lo que le gustaba, y ella solamente decía: «Nada, Jisande, nada». ¡¡¡¡Nada!!!!, ¡¡¡¡cómo que nada!!!! ¡¡¡¡Todooooo!!!!

Ahora lo puedo confesar, tras oírla, a punto estuve de levantarme de la mesa, coger un cuchillo jamonero o un hacha de la reperamariló y decirle a lo Corleone «o cantas o aquí la espichas de un tajo»; y después de veinte minutos insistiendo y ella que nada, al final dijo: «O pilón». O pi qué…, pregunté, nervioso no, nerviosísimo; «o pilón», dijo María. Un pilón para lavar la ropa… Mira, yo ya no comí, fue aclarar el asunto e inmediatamente me fui a Suministros Gestal SL, y aunque ya era tarde le expliqué al dueño el problema.

El asunto no era fácil porque era un sábado e iban a cerrar, pero como son tan amables…, pues oye, cogimos un pilón de cemento o de no sé qué, lo metimos con una pequeña grúa en un camión, y a la casa de María. Llegamos allí, María alucinando con el pilón, Gestal diciendo que dónde lo ponía, y en tanto que María lo tocaba y decía: «Que bonitiño é, que bonitiño é, é que é moi bonitiño», te lo juro que esos instantes marcaron un antes y un después en mi vida, tenía una paz interior que casi me hago de la Orden de los Carmelitas Descalzos, que más dolor del que tenía en los pies de ir a sitios y más sitios iba a ser imposible. Y allí juré a Dios que buscaría todos los accesorios que puede tener un pilón para ir regalándoselos, que seguro que los habría o me los inventaba, pero otro año así… jamás. O Pilón, manda carallo.

Relatos relacionados: 
PORTADA VALE DE VERDADEl gallego y su frase insuperable
Gelito, la aldea y la tecnología

¿Cómo somos los gallegos?, depende, 2ªparte lo puedes pedir en editorialmarazul@yahoo.com o en las siguientes librerías:

 A CORUÑA: Corte InglésRamón y Cajal; Santos Ochoa, Teresa Herrera 3; librería Salesianos, Barrié de la Maza 11Couceiro, Ronda Outeiro 132 y 248Avir, Juan Flórez 30; Lume, Fernando Macías 3 CascanuecesOrzán 14;  Sisargas, San Roque 7;  Espacio NobelPlaza de Ourense, BerbirianaSantiago 7Ancora, Juan Florez 87; Almacén Concept Olmos 7; Estanco, Juan Flórez 40; Galería de arte Artbys, San Andrés 122; Librería de todo, Costa Rica 4 (Galería de Gadis).

LUGO: Balmes, Progreso 6; AguirreSalvador de Madariaga 1, Local 8; Biblos, Salvador de Madariaga 1; Trama, Av. de A Coruña 21; La Voz de la Verdad, Rúa Bispo Aguirre, 17,

OURENSE: Padre Feijoo, Padre Feijóo 4; Kathedra librería, Valle Inclán 14 Platero, Ramón Cabanillas 11 

PONTEVEDRAEscolma, García Camba, 11; Cronopios, Frei Xoán de Navarrete 5;  Paz Peregrina 29 El pueblo, Conde de San Román 7; Metáfora, Travesía Charino 9.

VIGO: Librouro, Eduardo Iglesias 12; Cartabón Urzáiz 125; Lafer, Urzáiz 184; Hobbit, Rúa das Teixugueiras 32; librería Vigo, Joaquín Loriga 2.

SANTIAGOCouceiro, Praza de Cervantes 6; Follas Novas, Montero Ríos 37 y 50; Cronopios, Alfredo Brañas 24, Gallaecia, Ramón Cabanillas 8.

FERROL: Cantón, Cantón Molins 4;  Central librera, Dolores 2.

BETANZOS: Biblos, Santiago 4.

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El gallego y su frase insuperable

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Relato 11 del libro ¿Cómo somos los gallegos?, depende 2ªparte

El gallego es mucho porque ¿qué puedes esperar de una persona a la que si le preguntas qué opina de otra que ha hecho una cosa rara,  te contesta?: «Por unha parte, xa ves, e por outra…, que queres que che diga». Tú te pones a analizar esta frase, pero en profundidad, no en un bar, que ahí te despistas, sino en una habitación sin que nadie te moleste, y si tienes treinta años, cuando salgas de ella, lo menos que oyes es «abuelo»; se te han pasado otros treinta o cuarenta años volando. Toda una vida.

¿Tú sabes quién era Alan Turing?, sí, hombre, el matemático británico que ayudó a descifrar los códigos de la máquina Enigma, que era utilizada por los alemanes para enviarse mensajes en la II Guerra Mundial… Bueno, pues al Turing ese, considerado uno de los padres de la ciencia de la computación y precursor de la informática moderna, le dicen de chaval «por unha parte, xa ves, e por outra… que queres que che diga» y le hunden la carrera, se atasca ahí y aún estaríamos en la contienda viviendo parapetados en trincheras y saltando barricadas a ver si queda algo en el súper. Fijo.

Y es que tal como dice la frase sobre esa persona de la que tú quieres hacerte una opinión, puedes interpretar que cualquiera puede tener un fallo o que el tipo ese es crápula de cuidado, y eso lo deja a tu buen entender porque decirte claramente una cosa u otra, pues que no puede, es algo superior a sus fuerzas, imposible.

Imagínate que insistes, que quieres saber cómo es el elemento ese para tener al menos una cierta idea, que ya la vas intuyendo y se acerca más bien a tirando a memo; pues como mucho te dirá «bo», que eso es la repanocha, que no es ni sí ni no, otra comedura de coco para que te entretengas varias décadas.

Cuando un gallego habla, lo mejor es que no te centres mucho en cada frase y a ver si en la conversación dice otras y puedes pillar algo; es que para comprender algo a un gallego tienes que verlo así, como un conjunto, como un todo, y de ese cosmos surrealista más menos vas sacando tus propias conclusiones. El gallego no vive en el mundo de lo concreto, de lo exacto, de lo delimitado, sino que lo suyo es lo difuso, lo etéreo, lo que es pero puede no ser pero a ver si va a ser que casi no, pero sí. Otra historia.

Pero eso no quita que preguntes y preguntes hasta que te canses, que el gallego ama la libertad en todos los sentidos y la de expresión más, pero no te extrañes que ante tu insistencia por saber cómo es o deja de ser tal o cual, te diga: «Si che digo a verdade, mínchote». Joé, qué suerte tuvo Turing, le dicen esto con cuatro años… y no acaba ni primaria.

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¿Cómo somos los gallegos?, depende, 2ªparte lo puedes pedir en editorialmarazul@yahoo.com o en las siguientes librerías: PORTADA VALE DE VERDAD

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LUGO: Balmes, Progreso 6; AguirreSalvador de Madariaga 1, Local 8; Biblos, Salvador de Madariaga 1; Trama, Av. de A Coruña 21; La Voz de la Verdad, Rúa Bispo Aguirre, 17; Lectocosmos, Plaza Angel Fernández Gómez 3.

OURENSE: Padre Feijoo, Padre Feijóo 4; Kathedra librería, Valle Inclán 14 Platero, Ramón Cabanillas 11 

PONTEVEDRAEscolma, García Camba, 11; Cronopios, Frei Xoán de Navarrete 5;  Paz Peregrina 29 El pueblo, Conde de San Román 7; Metáfora, Travesía Charino 9.

VIGO: Librouro, Eduardo Iglesias 12; Cartabón Urzáiz 125; Lafer, Urzáiz 184; Hobbit, Rúa das Teixugueiras 32; librería Vigo, Joaquín Loriga 2.

SANTIAGOCouceiro, Praza de Cervantes 6; Follas Novas, Montero Ríos 37 y 50; Cronopios, Alfredo Brañas 24, Gallaecia, Ramón Cabanillas 8.

FERROL: Cantón, Cantón Molins 4;  Central librera, Dolores 2.

BETANZOS: Biblos, Santiago 4.

CARBALLIÑO: Escolma, rúa Tomás María Mosquera, 44

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Gelito, la aldea y la tecnología

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Relato 42 del libro ¿Cómo somos los gallegos?, depende, 2ªparte

Lo de los avances tecnológicos en la aldea no es que estén mal vistos, pero el gallego en general es reticente a ellos; hay algo así como «eso es un lío», y como tiempo tiene de sobra ya que vive de su pensión y de un huerto para matar las horas, pues cuando se pone a trabajar prefiere hacerlo como siempre: a mano.

Obvio es decir que algunos adelantos fueron aceptados y que con ellos mejoró en mucho la vida del gallego, como el tractor para los agricultores o la motosierra para los madereros, que el Ibuprofeno tiene un límite y aunque tomes pastillas a paladas no hay quien te mitigue esos dolores de espalda; pero lo que es, digamos, herramientas modernas y caseras, no están mucho por la labor y cuando lo están…, tela cuando lo están.

Gelito, un vecino que se dedicaba a limpiar fincas, siempre lo hacía todo con la fouciña; cogía de instrumento manual, se inclinaba hacia adelante en un ángulo de cuarenta y cinco grados, se acercaba a las silvas y dale que te dale, como el padre que le da un cachete en el culo al hijo por hacer una trastada, pero a lo bestia, una furia, una ira, una violencia…

La vida de Gelito y la de la aldea no sufría alteraciones relevantes, incluso diría que había días que todo transcurría a cámara lenta hasta que un día compró una desbrozadora, que para quien no lo sepa es una máquina como una escoba que lleva un pequeño motor y en cuyo extremo hay unos hilos o cuchillas que al girar se llevan por delante cualquier mala hierba y la tranquilidad de los vecinos.

El primer día que la utilizó nos dimos cuenta porque se oía ñiuuuummmmm, ñiuuummmm, ñiuuummmmm y claro, una abeja, que era a lo que más se parecía, poco probable, pero lo que ya nos confirmó que no era un insecto fue  oír a grito pelado «¡¡¡¡cajoenrós!!!!», «¡¡¡¡a madre que te pareu!!!!», que eso no sé si venía en las instrucciones o fue una contribución de Gelito al mundo de la combustión líquida.

Como el ñiuuuummmmm, ñiuuummmm, ñiuuummmmm seguía y seguía, pues allí nos acercamos todos a ver la novedad, y joé con la novedad…, a Gelito solo le faltaba un traje de camuflaje; iba de un lado a otro a toda velocidad, a la izquierda, a la derecha, hacia adelante, hacia atrás, todo era vertiginoso. Gelito sudaba, se sacaba la gorra de Maderas Sánchez, se pasaba la manga de la camisa por la cabeza y la frente y, sin parar, lo mismo cortaba briznas de hierbas a ras de suelo, que ramas de árboles o le daba a las manzanas a ver si caían.

Tan ilusionado estaba Gelito y con tanto ímpetu se había adentrado en las nuevas tecnologías que de vez en cuando se le encasquillaba el arma, porque no hay quien me lo quite de la cabeza que aquello era un arma, y entonces tras un par de «cajoenrós» y una docena  de «a madre que te pareu», no sé qué hacía con unos destornilladores que la ponía nuevamente en marcha y… ñiuuuummmmm, ñiuuummmm, ñiuuummmmm», «ñiuuuummmmm, ñiuuummmm, ñiuuummmmm.

Como a mí me gusta el motociclismo, te lo juro que hubo momentos que estando en casa y al oír el ñiuuuummmmm, ñiuuummmm, ñiuuummmmm me imaginaba a Marc Márquez o a Valentino Rossi haciendo trazadas por la aldea, pero claro, una carrera puede durar cincuenta minutos y lo de Gelito eran horas y horas, por lo que deduje que su especialidad, más que la velocidad, era la resistencia.

Y es que el ruido no paraba. Estabas tranquilamente escribiendo en el ordenador… y de repente… ñiuuuummmmm, ñiuuummmm, ñiuuummmmm; ibas un día a leer un libro mirando los árboles de la finca…, lo abrías y… ñiuuuummmmm, ñiuuummmm, ñiuuummmmm.

Mi familia dice que no, que nunca me he movido por nada, salvo para temas de trabajo, pero yo les aseguraba que, aun estando quieto, tenía una sensación de velocidad y que todo pasaba volando, que incluso los días me parecían más cortos al oír el ñiuuuummmmm, ñiuuummmm, ñiuuummmmm, aunque luego me explicaron que era por otra cosa, que estábamos ya en enero y no en julio.

Ni que decir tiene que con Gelito llegué a un acuerdo institucional en el que, como hombres de palabra, no hizo falta firmar ningún papel para que durante la siesta no utilizara la desbrozadora; y por supuesto, también sobra decir que al cabo de un mes quemó el motor. Yo no sé qué dijo de una válvula o de una chispa; pero lo que sé es que hasta llegó la nueva desbrozadora…, una tranquilidad, un sosiego, una calma, una paz… hasta que un día… ñiuuuummmmm, ñiuuummmm, ñiuuummmmm. Un estrés y un susto la repentina aparición de la maquinaria… y nuevamente, no me digas cómo, mi mente se fue directamente a Márquez y Rossi, pero para mí que ese año quien ganó fue Gelito.

¿Cómo somos los gallegos?, depende, 2ªparte lo puedes pedir en editorialmarazul@yahoo.com o en las siguientes librerías: PORTADA VALE DE VERDAD

 A CORUÑA: Corte InglésRamón y Cajal; Santos Ochoa, Teresa Herrera 3; librería Salesianos, Barrié de la Maza 11Couceiro, Ronda Outeiro 132 y 248Avir, Juan Flórez 30; Lume, Fernando Macías 3 CascanuecesOrzán 14;  Sisargas, San Roque 7;  Espacio NobelPlaza de Ourense, BerbirianaSantiago 7Ancora, Juan Florez 87; Almacén Concept Olmos 7; Estanco, Juan Flórez 40; Galería de arte Artbys, San Andrés 122; Librería de todo, Costa Rica 4 (Galería de Gadis).

LUGO: Balmes, Progreso 6; AguirreSalvador de Madariaga 1, Local 8; Biblos, Salvador de Madariaga 1; Trama, Av. de A Coruña 21; La Voz de la Verdad, Rúa Bispo Aguirre, 17,

OURENSE: Padre Feijoo, Padre Feijóo 4; Kathedra librería, Valle Inclán 14 Platero, Ramón Cabanillas 11 

PONTEVEDRAEscolma, García Camba, 11; Cronopios, Frei Xoán de Navarrete 5;  Paz Peregrina 29 El pueblo, Conde de San Román 7; Metáfora, Travesía Charino 9.

VIGO: Librouro, Eduardo Iglesias 12; Cartabón Urzáiz 125; Lafer, Urzáiz 184; Hobbit, Rúa das Teixugueiras 32; librería Vigo, Joaquín Loriga 2.

SANTIAGOCouceiro, Praza de Cervantes 6; Follas Novas, Montero Ríos 37 y 50; Cronopios, Alfredo Brañas 24, Gallaecia, Ramón Cabanillas 8.

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A la venta la 2ª parte de «¿Cómo somos los gallegos? depende»

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Pues resulta que tras publicar el libro ¿Cómo somos los gallegos? depende, con el que obtuve el Premio Fernando Arenas Quintela 2017-2018, uno de los más prestigiosos de Galicia, pues me habían sobrado unos quince relatos.

Entonces, los relatos me dijeron que tenían el mismo derecho que los del primer volumen en ser publicados y pasear por el mundo, yo les dije que sí, que en eso tenían razón, pero que una segunda parte…., que eso de las segundas partes… Joé, cómo se pusieron los pavos, que si no se trataba de una segunda parte, que si todos los relatos son independientes, que puedes leer uno del primer libro y otro del segundo, que… tan merluzos y bordes estuvieron que sin decirles nada me puse a escribir otros que ya tenía en mente.

Total, que al cabo de unos cuatro meses, pues ya estaban los casi cincuenta relatos y pensé que de alguna forma, además de cumplir una obligación moral con ellos, cerraba el círculo completo sobre lo que es la filosofía del gallego, del auténtico, el que vive en las aldeas y que es el alma de Galicia.

Y claro, esto de cavilar pues tiene sus cosas y entonces me di cuenta, pero eso ya lo sabía, que sin vosotros, nada de nada, pero nada. Así que ya tenéis aquí el nuevo libro, a 13,50 euriños (igual precio que el anterior), que lo podéis encargar con entrega a domicilio en  editorialmarazul@yahoo.com, con un recargo de 2,50 euros, tanto para la península como para las islas. Y también los tenéis en las siguientes librerías de Galicia:

A CORUÑA: Corte InglésRamón y Cajal; Santos Ochoa, Teresa Herrera 3; librería Salesianos, Barrié de la Maza 11Couceiro, Ronda Outeiro 132 y 248Avir, Juan Flórez 30; Lume, Fernando Macías 3 CascanuecesOrzán 14;  Sisargas, San Roque 7;  Espacio NobelPlaza de Ourense, BerbirianaSantiago 7Ancora, Juan Florez 87; Almacén Concept Olmos 7; Estanco, Juan Flórez 40; Galería de arte Artbys, San Andrés 122; Librería de todo, Costa Rica 4 (Galería de Gadis).

LUGO: Balmes, Progreso 6; AguirreSalvador de Madariaga 1, Local 8; Biblos, Salvador de Madariaga 1; Trama, Av. de A Coruña 21; La Voz de la Verdad, Rúa Bispo Aguirre, 17,

OURENSE: Padre Feijoo, Padre Feijóo 4; Kathedra librería, Valle Inclán 14 Platero, Ramón Cabanillas 11 

PONTEVEDRAEscolma, García Camba, 11; Cronopios, Frei Xoán de Navarrete 5;  Paz Peregrina 29 El pueblo, Conde de San Román 7; Metáfora, Travesía Charino 9.

VIGO: Librouro, Eduardo Iglesias 12; Cartabón Urzáiz 125; Lafer, Urzáiz 184; Hobbit, Rúa das Teixugueiras 32; librería Vigo, Joaquín Loriga 2.

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FERROL: Cantón, Cantón Molins 4;  Central librera, Dolores 2.

BETANZOS: Biblos, Santiago 4.

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Comienzo mi segundo año de autoexilio de este país

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Estos días se va a cumplir un año en el que decidí autoexiliarme intelectualmente de este país, y digo intelectualmente por decir algo, que yo soy como tú, una persona normal que ve el televisor o lee un periódico y no deja de sorprenderse de la cantidad de sinvergüenzas de guante blanco que hay mientras el ciudadano de a pie las pasa, las pasamos, canutas.

En este año hay quienes me han enviado correos para decirme que siga denunciando los desmanes de muchos de nuestros dirigentes; agradezco esos e-mails, pero lo de este país no tiene solución, es literalmente imposible, porque no hablamos de una transición de una dictadura a una democracia, sino de un transacción; solo hay que ver ilustres apellidos de algunos gerifaltes, especialmente de la banca, para percatarse de quienes están detrás de todo este tinglado son los descendientes del «atado y bien atado» que ponen y quitan a su antojo a presidentes que utilizan como títeres y si alguno sale raro ya se encargarán de tumbarlo.

Menos solucionar lo que hay que solucionar, que es la Vivienda; la Sanidad; la Educación; y el Trabajo y, si no lo hay, una cantidad aunque sea mínima para vivir, lo demás, pero absolutamente todo lo demás, son cortinas de humo mientras unos se hacen más ricos y otros cada día más pobres.

Una sociedad en la que las personas no pueden vivir dignamente no es una sociedad; será un grupo de gente que subsiste, seres humanos que se buscan la vida legal o ilegalmente porque tienen que comer o una banda; pero una sociedad entendida como un grupo de individuos que se rige bajos unas normas igual para todos y con un mínimo para llevar una vida decente… no.

Que el sueldo medio de un alto ejecutivo sea anualmente de 800.000 euros y el de un simple trabajador de poco más de 10.000, casi ochenta veces más, ni es éticamente aceptable ni justo cuando el que cobra 10.000 no es que quiera grandes lujos, sino algo tan elemental como es, por el simple hecho de haber nacido, poder vivir.

Supongo que tendrán que pasar muchas generaciones, pero muchas, para que nos demos cuenta que solo hay una vida, efímera, como un suspiro; que hay medios materiales para que todo el planeta viva en armonía y olvidar para siempre la frase que dijo Plauto 200 años AC: «el hombre es para el hombre un lobo». Se trata simplemente de evolucionar.

Mientras tanto, comienzo mi segundo año de autoexilio dedicándome a mis libros, a mis cursos, a mis exposiciones, a todo lo que sea creativo, que es lo único que realmente me llena y me satisface con la dificultad económica que conlleva dedicar tu vida a intentar hacer felices a los demás con mi trabajo; seguro que en este segundo año habrá o se crearán artificialmente miles de noticias con las que nos lavarán el cerebro para entretenernos y no pensar en lo fundamental: Un ciudadano, una vida digna.

 

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Rozando la tarjeta dorada de Renfe

RENFE

Yo sabía que iba a ocurrir, que el día menos pensado, muy gallego esta efemérides de no pensar, iba a suceder…. y sucedió. Resulta que al cumplir sesenta años, que suena así como a prefiambre, pues que Renfe te da una tarjeta dorada y te descuenta un 40% en cada viaje.

Vamos,  que si tú vas de A Coruña a Vigo y antes te costaba 18 euros, pues ahora te sale a en 11.  Y sabiendo esto, este día 30, que es mi cumple, me voy directo a la ventanilla más cerca de Renfeciña y pido treinta viajes de ida y vuelta en litera a Barcelona y dejo el alquiler del piso y a vivir en el tren,  que me sale más rentable y a olvidarme del agua, de la calefacción, del IBI, de la luz… un chollo, lo tiene claro conmigo Unión Fenosa.

O sea; que yo cojo un A Coruña-Barcelona, que son 14 horas del ala y no precisamente del AVE ese, y en un mes ya sé que desayuno en la estación de partida, como en Tordesillas y ceno en Barcelona con un bocata por el medio en algún apeadero. Que me canso del mismo trayecto…. pues un A Coruña-Algeciras también tiene lo suyo, unas 13 horitas de marras, será ahora por trayectos… bo

Claro que esto me llevó a pensar: ¿y qué hago yo 14 horas en el tren, si por ejemplo voy a Barcelona o 13 si es a Algeciras?, ¿me aburriré?, ¿me resultará insoportable? Entonces en lo que primero que pensé es en lo que veo todos los días, en la ilegalidad, en la corrupción. Hablo con el revisor, hacemos un convenio marco y lo sustituyo unos días al mes pues a cambio de unas monedillas, unas comidas por la cara en el bar del tren o… yo que sé, vendo vías al peso, seguro que algo hay.

También pensé en una especie de lotería entre los viajeros yendo por los pasillos, y al final, pues un premio; por ejemplo, coche 3 asiento 14-B, y luego ya, pero en plan intelectual, pero por hacer algo, que con esto ya se sabe que no se gana dinero, pues contar relatos, explicar cómo se escriben cuentos infantiles, guiones de teatro, de cortometrajes… que malo será que no caiga una propinilla. Suelo dar tanta pena…

Estoy tan animado con esto de la tarjeta dorada y los sesenta años que hasta me da pena que no sean ochenta o noventa porque yo creo con esas edades los bordas. Te metes en un tren sin billete ni tarjeta dorada ni plateada ni gaitas y a ver quién es el guapo que te echa del tren… o vas a dejar por ahí tirado en una estación cualquiera a un “viejecillo”… por dios, nunca tal se oyera.

Yo pensaba que esto de cumplir años era un rollo, pues no, es lo mejor de la vida; vas a una panadería y oyes a uno: «atienda al señor», que la primera vez incluso miras para atrás para saber quién es, pero no hay nadie, y resulta que el señor, no el Señor Señor, que ese está en los cielos,  el señor con minúsculas eres tú, tócate lo bemoles.

De verdad que tengo una ilusión de llegar a los noventa y pasar de todo, todavía más, que solo pensarlo, te lo juro que cada día me autoengaño y creo que si duermo tres siestas… pues que son tres días, una ganas, pero unas ganas… y si ocupamos entre varios tres vagones… ni me imagino doscientos pavos con noventa tacos en el tren.

¡¡Jefeeee!!, que hay que parar que se están acabando las bombas de oxígeno; ¡¡jefeeee!!, que tenemos que dar un paseo que nos los recomendó el médico; ¡¡jefeeee!!, que hoy es el día de las analiticas y tenemos que ir a un ambulatorio; ¡¡jefeeee!!… que este se confundió y que va para Segovia no a Barcelona; ¡¡jefeee!!…. joé, esto sí que sería vivir.

………….

CV. Manuel Guisande

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CV. Manuel Guisande, escritor y periodista

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Manuel Guisande (Santiago de Compostela / España) Estudió Derecho en Santiago y trabajó como periodista en El Correo Gallego, Ideal Gallego, y La Voz de Galicia. Colabora en la actualidad en varios diarios españoles y del extranjero. Además de conferenciante, imparte cursos en entidades e instituciones sobre escritura creativa (cuentos infantiles, relatos, guiones de teatro) así como un curso especifico de Periodismo dirigido a profesionales, ejecutivos y universitarios.

Galardones: , Premio Fernando Arenas de Literatura y Ensayo con la obra ¿Cómo somos los gallegos?, depende. (2017-2018) Premio Galicia de Comunicación (2000), Premio Codorniz de Plata de la Academia del Humor (2000) , Premio de Teatro Ciudad de La Coruña (1987)

2017 Premio Fernando Arenas

2017 Profesor invitado en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (México), la séptima universidad más importante de Latinoamérica, para impartir cursos de Periodismo, Guionismo, Cine Experimental y Literatura Creativa.

2017 Curso en la Universidad de A Coruña sobre Periodismo para Profesionales

2016 Libro; Tonterías escritas en momentos de estupidez

2016  libro: Relatos de absurdo contenido (Ed. Cumio)

2015 Programa de monólogos en Radio Voz

2015 Exposición, junto con el fotógrafo Antonio Amboade, de la obra En tu línea (sobre las líneas de las carreteras) en la sala Artísima Art Gallery de Dubai con la colaboración de la embajada de España como «Marca España», que recorrió los siete Emiratos árabes.

2014   Poemario En tu línea (Ed.Cumio), un conjunto de poemas, con fotos de Antonio Amboade, sobre las líneas de las carreteras.

2014 Guionista en Radio Voz

2013  Al fondo a la derecha (Ed. Cumio), que estudian los alumnos de Español de las Universidades de Kentucky y Molloy College (Nueva York).

2012 – 2018 Colaboración con RadioVoz con entrevistas humorísticas y surrealistas, así como con monólogos

2011 Colección de cuentos Rodribico, en castellano, gallego y portugués con la que obtiene el Premio Isaac Díaz Pardo de la Asociación Galega de Editores a la mejor colección infantil.

2010 Guionista del cortometraje Garabolis, que llega a la final del Festival Internacional de Cine de Ourense.

2009 blog Al fondo a la derecha

2000 Premio Codorniz de Plata de la Academia del Humor

2000 Premio Galicia de Comunicación

1987 Premio de Teatro Ciudad de La Coruña

1980 Cofundador de la revista de poesía La Barandilla

e-mail: manuel.guisande@yahoo.es

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