A mí la mujeres siempre me han dejado

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Estaba yo pensando estos días en las novias y amigas que tuve, y llegué a la conclusión que la mayoría de ellas me dejaron, lo cual es de agradecer; pero también es cierto que yo dejé algunas, aunque estoy hay que matizarlo ya que cuando lo hice… ya no estaban.

La verdad que fueron tantas que hasta llegué a pensar si estaban en plan competición,  a ver quién me abandonaba antes, una obsesión… aunque, todo hay que decirlo, yo tampoco me esforzaba mucho y hasta creo que mi mente decía: «Ya que estás aquí, y defecto físico aparente no tienes…». Y de eso a que dijeran «te presento a mi novio», un paso, aunque también reconozco que cuando lo decían yo miraba para atrás y a los lados para ver quién era el novio. La vida, que es así.

De todos modos siempre me preocupé de recolocarlas, lo cual era sencillo, pues la mayoría tenían un gran sentido del humor, eran guapas y muy inteligentes, hasta el punto de que me dejaron, pero te voy a concretar lo que fue reinstalarlas. Hay dos que se casaron con médicos, otra con un economista, y una cuarta con un abogado, vamos, que no está mal, que lo de desentenderte de alguien no es como tomarte un aperitivo o ir a por tabaco, aunque para ellas por lo visto…

Cierto es que con el paso de los años algunas me han llamado para “vernos” porque decían que muy muy felices como que no eran, que conmigo se reían mucho y que se divertían; hombre, yo… qué quieres que te diga, lo veía venir, pero como a unas les gustaban las batas blancas y a otras las cuentas bancarias… si incluso una vez le dije  alguna, «pero espera un poco…», pues ni caso.

Esto de que te dejen lo puedes ver de muchas formas, que hay gente que se muere y ya no lo ve, que también es otra manera, pero un poco drástica. Si es en plan negativo, pues piensas que no vales para nada, que eres una ruina, una pena de hombre, una piltrafa, porque unas 125 mujeres que te abandonan no pueden estar equivocadas, ¡¡cómo van a estar!!… incluso ni una ¿conoces tú a una mujer que se equivoque? Yo, no.

Pero si lo ves en plan positivo, entonces el asunto ya es otra cosa, como que te animas, no sé como decírtelo, que te das a valer. Mira, yo por ejemplo, que ya es ser positivo del copón, estoy convencido, pero convencidísimo, que si me dejaron fue porque que soy un tipo extraordinario, sí, no me duelen prendas, megaextraordinario, y que lo hicieron porque pensaron «si sigo con Guisande y un día me deja, jamás lo superaría y mi vida ya no tendría sentido, así que mejor lo dejó yo…. ¿dónde voy a encontrar a alguien tan maravilloso, a un ser humano tan excepcional?».

Yo estoy seguro que esa fue la causa, y este pensamiento,  así a lo tonto, pues como que te reconforta y cuando lo hago no sabes la felicidad que me produce, casi igual o más que cuando me dejaron.

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Poema infantil, hoy… la letra “C”

A la espera de que una editorial potente quiera publicar este poema / abecedario (si conocéis a alguien.., avisar) hoy… la C

La  C

La C es una letrita

que tiene una boquita,

y come mucho siempre,

para hacerse inteligente.

 

Cuando no tiene hambre,

la C piensa: «tengo que comer,

que si no, enfermo,

y con fiebre otra vez».

 

Por eso la C  come

despacio y lentamente,

para tener buena salud,

y estar contenta siempre.

 

Pd.- Con esta letra, además de aprenderla, los profesores explican a los escolares los buenos hábitos alimentarios y su beneficios

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Hoy acabé el poema abecedario infantil (buscando editorial potente)

Todo empezó como comienzan todas las liadas, haciendo poemas solamente a las vocales, luego a los números, del 0 al 10 y, al final… todas las letras del abecedario con ilustraciones  de Siro, un excelente caricaturista y creativo.

Y ya puestos…, pues tras asesorarme con varios especialistas en Educación, ya que además de la letra en sí, el contenido del poema sirve de inicio para enseñar diversos temas (el mar, la montaña, los árboles etc) el resultado (23 /06/ 2019)  es este, si os gusta o no… ya no depende mí. Ahora solo necesito una editorial potente.

La a

A mí me gusta la a,
porque tiene una patita,
y además de caminar
es la letra que más hay.
.
A mí me gusta la a,
porque es muy sorprendente,
y si algo bueno pasa…
siempre dices: «¡ah!».
.
De verdad,
a mí me gusta la a,
porque es tan cariñosa,
que la tiene mi papá
y mi mamá.

 

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Las “genialidades” del gallego

Relato 9 del libro ¿Cómo somos los gallegos?, depende 2ªparte

Las cualidades del gallego son muchas, diferentes; variopintas; desde desesperarte, porque nunca entenderás muy bien lo que te dijo, aunque él cree que sí, hasta darle las gracias por informarte tan bien, que él cree que no, pero tú que sí.

Pero tiene una cualidad que es un poco general en todos los españoles pero que en él se acentúa más y que no está exactamente en su ADN, sino que le viene dada por vivir olvidado en una esquina y porque, además, las aldeas son núcleos de cuatro o cinco casas alejadas de los grandes pueblos y ciudades. Y esta cualidad es la improvisación.

Es cierto que en la actualidad las aldeas ya no son como hace treinta o cuarenta años, en las que ni las pistas estaban asfaltadas y a la capital se iba como mucho dos o tres veces al año y siempre o casi siempre para ir al médico. Ahora por ellas pasa el pescadero, el panadero, el carnicero, el del butano, y si necesitas un electricista o un carpintero, no falla: llamas por teléfono y no viene, ¡¡¡qué diablos va a venir!!!, vendrá cuando quiere, si quiere, porque quiere y hasta le darás las gracias.

Pues como antes estaban aisladas, el gallego, cuando tenía cualquier tipo de avería en casa o quería hacer un trabajo de, pongamos, vallar una finca, le daba al cerebro y no es que encontrara una solución, no; sino tres o cuatro y las que descartaba… que menos mal que las descartaba.

Hombre, cierto es que eso que llaman los acabados no es lo suyo, que él va a lo que va y lo que son los detallitos pues como que no; que en esto se parece a los cirujanos de prestigio, operan y luego lo de coser… pues que lo haga el tío ese del MIR, que tiene cara de haber aprobado con un cinco raspado…

Yo, en esto de los cierres de fincas, he visto obras que son de una ingeniería pionera; utilizando materiales innovadores pero en plan rural. He visto vallados que al tradicional cable que circunda la finca, yo ya no sé si es porque no había más alambre o por placer o gusto le han añadido como parapeto todo tipo de objetos: neveras enteras, cocinas, muebles, metálicos de camas, mesas, bañeras…, cuando te digo de todo es todo, que lo de todo… es mucho, ¡eh!, pues todo, to-do.

Pues de las muchas formas que uno puede cerrar una finca, la que más me sorprendió fue una que estaba rodeada de cable por todas partes menos justo por la entrada, que la habían hecho con varias sillas plegables de plástico tipo tijera, unos cinco metros de cierre más o menos.

A mí esto al principio me tenía sorprendido, luego intrigado y al final obsesionado, tanto que trabajando en La Voz de Galicia, en medio de teletipos de Europa Press, Efe o Colpisa,  cuando doblaba un folio para escribir algo, como del alma me decía: «Doblar, plegar… ¡¡¡¡las sillas!!!!», y consecuentemente las inevitables preguntas: ¿por qué habrá hecho la entrada con sillas? ¿por qué sillas? ¿y por qué plegables, qué le pasa a las plegables?

Sinceramente, tenía dos opciones: ponerme a vivir allí ante las sillas, al lado del misterio, y pastar como las vacas cavilando sobre el asunto o buscar al dueño de la finca, lo cual en Galicia es muy sencillo si se trata de terrenos. Tú saltas la valla de un prado, y como de la nada te aparece allí la familia Vázquez Naveira o Seoane Meiriño, unos tres mil por parte de padre y otros tantos por parte de madre, armados con sachos, hachas y fouciñas y sacas una bandera blanca como hay dios.

Así que, tras encontrar al propietario, le pregunté por el tema de las sillas. Él me miró como si estuviera viendo a un inútil, que en esto sí que iba bien encaminado el buen hombre, y entonces me dijo con tono comprensivo: «Pois, home, eu levo alí as vacas e séntome nas sillas pra miralas, e se veñe aljén ten sitio».

Y entonces añadí: «¿Y por qué son plegables?». Yo creo que me contestó por educación, porque la mirada fue de «manda carallo, mira que hay parvos», a lo que dijo: «Home, e que sin son das normais, si chove, os asentos se mollan». Claro, visto así, si hay tanto ambiente para ver las vacas… para qué vas a poner cable… un crac.

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¿Cómo somos los gallegos?, depende, 2ªparte lo puedes encontrar en las siguientes librerías:

 A CORUÑA: Corte Inglés, Ramón y Cajal; Santos Ochoa, Teresa Herrera 3; librería Salesianos, Barrié de la Maza 11; Couceiro, Ronda Outeiro 132 y 248; Avir, Juan Flórez 30; Lume, Fernando Macías 3;  Cascanueces, Orzán 14;  Sisargas, San Roque 7;  Espacio Nobel, Plaza de Ourense, Berbiriana, Santiago 7; Ancora, Juan Florez 87; Almacén Concept Olmos 7; Estanco, Juan Flórez 40; Galería de arte Artbys, San Andrés 122; Librería de todo, Costa Rica 4 (Galería de Gadis).

LUGO: Balmes, Progreso 6; Aguirre, Salvador de Madariaga 1, Local 8; Biblos, Salvador de Madariaga 1; Trama, Av. de A Coruña 21; La Voz de la Verdad, Rúa Bispo Aguirre, 17,

OURENSE: Padre Feijoo, Padre Feijóo 4; Kathedra librería, Valle Inclán 14;  Platero, Ramón Cabanillas 11

PONTEVEDRA: Escolma, García Camba, 11; Cronopios, Frei Xoán de Navarrete 5;  Paz Peregrina 29;  El pueblo, Conde de San Román 7; Metáfora, Travesía Charino 9.

VIGO: Librouro, Eduardo Iglesias 12; Cartabón Urzáiz 125; Lafer, Urzáiz 184; Hobbit, Rúa das Teixugueiras 32; librería Vigo, Joaquín Loriga 2.

SANTIAGO: Couceiro, Praza de Cervantes 6; Follas Novas, Montero Ríos 37 y 50; Cronopios, Alfredo Brañas 24, Gallaecia, Ramón Cabanillas 8.

FERROL: Cantón, Cantón Molins 4;  Central librera, Dolores 2.

BETANZOS: Biblos, Santiago 4.

 

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Hay gente que debería vivir en una incubadora XXL

¡Ay!, que felices seríamos viendo a algunos en una incubadora XXL, a ver si  A. Ortega…

Que conste que es un tema que he estudiado desde mediados de los ochenta, vamos que no fue ayer el asunto y, tras diversas investigaciones, he llegado a la conclusión que los hospitales maternos infantiles debería tener incubadoras tamaño XXL para que haya gente que desde que nace pueda vivir en ellas tranquilamente, y nosotros más. Pero no vivir un año o dos, no, toda su vida, e incluso adaptarlas por si el día de mañana tienen que andar con muletas, con tal de que no salgan a la calle… lo que sea.

Yo no sé si te pasa a ti; pero a mí últimamente no hay tío que al tomar una simple tapita de ná diga: «A mí es que la sal…», «yo con el picante…», «es que el médico me dijo que la cebolla…».

Yo cuando oigo eso, lo primero que pienso es qué pena que el facultativo de marras no le dijera que ni se le ocurriera beber agua, cuántos amarguras nos evitaría; pero como no es así, me dan unas ganas, pero unas ganas de sacar de fonendoscopio, escuchar los latidos de su corazón, y en un arrebato estrangularlo con los cordoncillos esos que llegan casi hasta las orejas… joé, qué placer.

Estoy llegando a la conclusión de que hay personas que realmente no son personas; porque una persona, un ser humano entendido como tal, pues sí, que si no puede tomar picante no se va a arrear una ración de pulpo con cuatro kilos de pimentón o una de gambas al ajillo con cuarto y mitad de guindillas, no; pero una tapita, un tris de un  es que no es…

Desconozco si el personal quiere vivir cuatrocientos años, ha hecho una promesa divina, se le va la olla o nunca la tuvo, que me da que por ahí van los tiros; pero no hay reunión en el que no haya un par de elementos como salidos de un quirófano, una asepsia… «yo, pescadito blanco, nada más».

Claro que el problema ya no es el «pescadito blanco, nada más», que el que lo pide mira al camarero con cara de «soy especial» y todo el restaurante, incluso lo de la terraza, aunque no le vean, piensan «petardo de tío…». Lo peor es cuando después de no parar de hablarte de su alergias, de hospitales, de médicos y analíticas, te comenta: «pues a ver si un día quedamos para comer»; y al oír eso te dices «a que este merluzo va a pensar que lo que me encantan son las gasas…». De verdad, hay algunos que una incubadora XXL les venía…
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¿Cómo somos los gallegos?, depende, 2ªparte lo puedes pedir (13,50€) en editorialmarazul@yahoo.com (más 2 € de envío a tu casa) o en las siguientes librerías:

 A CORUÑA: Corte Inglés, Ramón y Cajal; Santos Ochoa, Teresa Herrera 3; librería Salesianos, Barrié de la Maza 11; Couceiro, Ronda Outeiro 132 y 248; Avir, Juan Flórez 30; Lume, Fernando Macías 3;  Cascanueces, Orzán 14;  Sisargas, San Roque 7;  Espacio Nobel, Plaza de Ourense, Berbiriana, Santiago 7; Ancora, Juan Florez 87; Almacén Concept Olmos 7; Estanco, Juan Flórez 40; Galería de arte Artbys, San Andrés 122; Librería de todo, Costa Rica 4 (Galería de Gadis).

LUGO: Balmes, Progreso 6; Aguirre, Salvador de Madariaga 1, Local 8; Biblos, Salvador de Madariaga 1; Trama, Av. de A Coruña 21; La Voz de la Verdad, Rúa Bispo Aguirre, 17,

OURENSE: Padre Feijoo, Padre Feijóo 4; Kathedra librería, Valle Inclán 14;  Platero, Ramón Cabanillas 11

PONTEVEDRA: Escolma, García Camba, 11; Cronopios, Frei Xoán de Navarrete 5;  Paz Peregrina 29;  El pueblo, Conde de San Román 7; Metáfora, Travesía Charino 9.

VIGO: Librouro, Eduardo Iglesias 12; Cartabón Urzáiz 125; Lafer, Urzáiz 184; Hobbit, Rúa das Teixugueiras 32; librería Vigo, Joaquín Loriga 2.

SANTIAGO: Couceiro, Praza de Cervantes 6; Follas Novas, Montero Ríos 37 y 50; Cronopios, Alfredo Brañas 24, Gallaecia, Ramón Cabanillas 8.

FERROL: Cantón, Cantón Molins 4;  Central librera, Dolores 2.

BETANZOS: Biblos, Santiago 4.

 

 

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¿Cómo se acaricia a una mujer?

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Hace ya varios años, por causas que no vienen al caso, y mejor que sea así, porque acabé lleno de Betadine, fui a la casa de un amigo que estaba restaurando una mesa y, por eso de no estar de miranda y, todo hay que decirlo, porque soy un santiño y también un chapuzas, me dispuse ayudarlo.

Así que cogí una especie de lija y le di a una parte del mueble cuando a   los quince segundos, y hasta me pareció que tardaba mucho, dijo: «Así no, así no; de esta forma, con suavidad, dando giros, como si acariciaras a una mujer»

Claro, yo nunca tuve una novia de madera y, a la hora de acariciarla, como no lo hacía en grupo, sino en solitario, pues desarrollaba mis habilidades como buenamente podía, que si fuéramos cuatro o cinco manoseando a la criatura, pues oye, que hubiera aprendido, pero esto, ético… como que no es.

El caso es que hace unos días, ayudando a otro amigo a pintar su piso, cogí de rodillo, me subí a una escalera con el convencimiento pleno de que ya nunca bajaría por mí mismo, sino por eso del 9,8, de la gravedad de la Tierra, cuando al darle a la pared… «no, así no, de arriba abajo, con suavidad, como si acariciaras a una mujer».

Como tampoco he salido con una pared, aunque a veces, al hablar… si no lo estaba haciendo con una superficie de cemento o pladur, puedo asegurar que con una moldura del techo, fijo que sí, para el caso que me hacía…. llegué a una conclusión: Nunca supe acariciar.

Yo no sé cuantas profesiones hay en las que la clave para hacerlo bien consiste en «como si acariciaras a una mujer»; ni idea como acaricia un tornero fresador, un funcionario discontinuo o un guardabosques, pero con el aprendizaje del mueble y, recientemente de la pared… ¡¡que alegrón!!, ya sé acariciar.

Y  esto me lleva a que tengo, de alguna forma, pues una deuda físico-emocional con los dos millones de novias que tuve, quizás algunas menos, pero ahora, que realmente puedo decir que sé acariciar, de arriba abajo y haciendo giros, pues que si alguna quiere… vamos, lo digo porque no se queden con un mal recuerdo, no por otras cosa, como una manía ¿me entiendes?

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¿Cómo somos los gallegos?, depende, 2ªparte lo puedes pedir (13,50€) en editorialmarazul@yahoo.com (más 2 € de envío a tu casa) o en las siguientes librerías:

 A CORUÑA: Corte Inglés, Ramón y Cajal; Santos Ochoa, Teresa Herrera 3; librería Salesianos, Barrié de la Maza 11; Couceiro, Ronda Outeiro 132 y 248; Avir, Juan Flórez 30; Lume, Fernando Macías 3;  Cascanueces, Orzán 14;  Sisargas, San Roque 7;  Espacio Nobel, Plaza de Ourense, Berbiriana, Santiago 7; Ancora, Juan Florez 87; Almacén Concept Olmos 7; Estanco, Juan Flórez 40; Galería de arte Artbys, San Andrés 122; Librería de todo, Costa Rica 4 (Galería de Gadis).

LUGO: Balmes, Progreso 6; Aguirre, Salvador de Madariaga 1, Local 8; Biblos, Salvador de Madariaga 1; Trama, Av. de A Coruña 21; La Voz de la Verdad, Rúa Bispo Aguirre, 17,

OURENSE: Padre Feijoo, Padre Feijóo 4; Kathedra librería, Valle Inclán 14;  Platero, Ramón Cabanillas 11

PONTEVEDRA: Escolma, García Camba, 11; Cronopios, Frei Xoán de Navarrete 5;  Paz Peregrina 29;  El pueblo, Conde de San Román 7; Metáfora, Travesía Charino 9.

VIGO: Librouro, Eduardo Iglesias 12; Cartabón Urzáiz 125; Lafer, Urzáiz 184; Hobbit, Rúa das Teixugueiras 32; librería Vigo, Joaquín Loriga 2.

SANTIAGO: Couceiro, Praza de Cervantes 6; Follas Novas, Montero Ríos 37 y 50; Cronopios, Alfredo Brañas 24, Gallaecia, Ramón Cabanillas 8.

FERROL: Cantón, Cantón Molins 4;  Central librera, Dolores 2.

BETANZOS: Biblos, Santiago 4.

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Relato 44: «María, la aldea y el regalo imposible»

Folgoso Experience Ruta del Mate 05
Relato 44 del libro ¿Cómo somos los gallegos?, depende, 2ªparte

A ver, ¿tú qué crees que es lo más difícil a la hora de tratar con un gallego, excepto entenderlo, que eso ya sabemos que es imposible? ¿Hacer negocios?, sí; ¿saber qué quiere decir cuando dice «bo» u «home»?, también, pero hay algo que lo supera todo: hacerle un regalo.

Hacer un regalo a un gallego o una gallega auténtica, de la aldea, es muy difícil, pero que muy difícil; y es que el gallego sin saberlo es un antisistema, un anticapitalista y si tiene lo suficiente para vivir no necesita más. Cierto es que en las aldeas han entrado la nuevas tecnologías, como el móvil; pero o arde el aparatejo ese de marras o no lo cambiará en la vida porque como «ainda vai…», pues vai. Todo lo que tiene, pero absolutamente todo, para él es más que suficiente, no necesita más ni lo quiere.

Mira, yo una vez quise hacerle un regalo a mi vecina María y aquello fue más difícil que estudiar física cuántica o demostrar que realmente hay otras dimensiones además de las del espacio/tiempo. Por eso de que trabajara menos en casa, primero le regalé un microondas; lo desempaqueté, lo puse en la cocina y… ¿cuánto crees que duró allí expuesto?, pues ni veinte minutos porque, como si lo hubiera traído de otro mundo paralelo y misterioso, fue verlo y con un simple «iso non e de eiquí», fue como que le había regalado una central nuclear en miniatura.

Cogí el microondas y lo devolví. Así que elegí una segunda opción: un juego de café comprado en los chinos, poco más de diez euros. Llegué con el jueguecillo, lo abrió y dijo: «¡¡¡Qué bonito!!!, isto pra unha ocasión». Pues oye, en diecisiete años, sí, ¡¡¡¡diecisieteeeee!!!!, no hubo ni una ocasión. Allí quedó en una vitrina el juego de café y a punto estuve de llamar al presidente de la Xunta y decirle que viniera un día a la aldea, que no era por una cuestión política, que Galicia está genial, que las vacas gallegas dan al día siete mil toneladas de leche, que las autopistas son baratas y que los paisanos tienen piscina y campo de golf, que el problema era el juego de café.

Le digo esto al presidente y estoy convencido de que en un primer momento pensaría extrañado: «¿¡¡¡¡Que el problema es un juego de café…, de café…!!!! ?», pero como seguro que habrá oído más tonterías de sus cargos de confianza, segurísimo que a los pocos minutos lo entendería, el presi está tan hecho ya a todo…

Ya desesperado, el siguiente regalo, para ver si le daba uso, fue un pañuelo; un pañuelo blanco, nada más, dos euros. Nuevamente llegué a casa de María, abrió el presente y yo me quedé ausente ante sus palabras: tras un «¡¡¡¡ay Jisande, pra que gastaches!!!!»,  de debajo de la manga, apelotonado como una bola sacó otro pañuelo y contestó: «Xa teño iste, pero jracias».

Obvia decir que me quedé yo el pañuelo y ya me lo jugué todo a que lo que había pensado y meditado como obsequio para el siguiente cumpleaños sí lo aceptaría. Así que llegado el día, entré en la casa de María con un mandilón de cocina, sí, un mandilón, que hasta me daba vergüenza el regalo; abrió el paquete, lo vio y, después de decir lo bonito que era, la respuesta fue demoledora: «Está ben pra unha ocasión», que tal cual me lo decía ya me venía a la mente la imagen del presidente de la Xunta y el mandiló al lado del juego de café.

Hay que aclarar que yo trabajaba, de verdad que trabajaba, que no solo me dedicaba al regalo de María, pero un mes antes de la onomástica os lo juro que yo sentía que estaba pluriempleado, un curre el asunto… que hasta prefería escribir cuatrocientos reportajes de por qué la nécora era roja.

También, lo reconozco, que lo del mandilón fue un fallo mío, porque si al comprarlo lo hubiera puesto en la N-VI, hubieran pasado por encima de él tres millones de vehículos con sus rastros de aceite y neumáticos, limpiara con él varias calles desde Vigo a Salamanca y todas las barras de los bares que encontrara por el camino y luego le diera un buen lavado y quedara a camino entre usado-manchado-limpio…, pues igual colaba; pero tan impoluto, tan nuevo…

Nunca volví a ver mandilón, y aunque ya iba por el reportaje 654.420, mi mente estaba en María. De día, de noche e incluso cuando alguien decía «qué atardecer tan bonito», solo con pensar en el atardecer y que se me acababa el tiempo sin saber qué regalar a  María, me angustiaba; y la pregunta era como un martillazo: «¿Qué puedo regalar a María?, ¡¡¡por Diossss!!!, ¿qué le puedo regalarrrrr?».

Creo que ya había descubierto por qué la nécora era roja cuando un día, comiendo con ella y su familia, a loncha partida de jamón y trozos de queso,  de repente en voz baja, casi inaudible, dijo: «Qué bonito é». Yo oí eso y le pregunté a qué se refería, qué podía ser lo que le gustaba, y ella solamente decía: «Nada, Jisande, nada». ¡¡¡¡Nada!!!!, ¡¡¡¡cómo que nada!!!! ¡¡¡¡Todooooo!!!!

Ahora lo puedo confesar, tras oírla, a punto estuve de levantarme de la mesa, coger un cuchillo jamonero o un hacha de la reperamariló y decirle a lo Corleone «o cantas o aquí la espichas de un tajo»; y después de veinte minutos insistiendo y ella que nada, al final dijo: «O pilón». O pi qué…, pregunté, nervioso no, nerviosísimo; «o pilón», dijo María. Un pilón para lavar la ropa… Mira, yo ya no comí, fue aclarar el asunto e inmediatamente me fui a Suministros Gestal SL, y aunque ya era tarde le expliqué al dueño el problema.

El asunto no era fácil porque era un sábado e iban a cerrar, pero como son tan amables…, pues oye, cogimos un pilón de cemento o de no sé qué, lo metimos con una pequeña grúa en un camión, y a la casa de María. Llegamos allí, María alucinando con el pilón, Gestal diciendo que dónde lo ponía, y en tanto que María lo tocaba y decía: «Que bonitiño é, que bonitiño é, é que é moi bonitiño», te lo juro que esos instantes marcaron un antes y un después en mi vida, tenía una paz interior que casi me hago de la Orden de los Carmelitas Descalzos, que más dolor del que tenía en los pies de ir a sitios y más sitios iba a ser imposible. Y allí juré a Dios que buscaría todos los accesorios que puede tener un pilón para ir regalándoselos, que seguro que los habría o me los inventaba, pero otro año así… jamás. O Pilón, manda carallo.

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PORTADA VALE DE VERDADEl gallego y su frase insuperable
Gelito, la aldea y la tecnología

¿Cómo somos los gallegos?, depende, 2ªparte lo puedes pedir en editorialmarazul@yahoo.com o en las siguientes librerías:

 A CORUÑA: Corte InglésRamón y Cajal; Santos Ochoa, Teresa Herrera 3; librería Salesianos, Barrié de la Maza 11Couceiro, Ronda Outeiro 132 y 248Avir, Juan Flórez 30; Lume, Fernando Macías 3 CascanuecesOrzán 14;  Sisargas, San Roque 7;  Espacio NobelPlaza de Ourense, BerbirianaSantiago 7Ancora, Juan Florez 87; Almacén Concept Olmos 7; Estanco, Juan Flórez 40; Galería de arte Artbys, San Andrés 122; Librería de todo, Costa Rica 4 (Galería de Gadis).

LUGO: Balmes, Progreso 6; AguirreSalvador de Madariaga 1, Local 8; Biblos, Salvador de Madariaga 1; Trama, Av. de A Coruña 21; La Voz de la Verdad, Rúa Bispo Aguirre, 17,

OURENSE: Padre Feijoo, Padre Feijóo 4; Kathedra librería, Valle Inclán 14 Platero, Ramón Cabanillas 11 

PONTEVEDRAEscolma, García Camba, 11; Cronopios, Frei Xoán de Navarrete 5;  Paz Peregrina 29 El pueblo, Conde de San Román 7; Metáfora, Travesía Charino 9.

VIGO: Librouro, Eduardo Iglesias 12; Cartabón Urzáiz 125; Lafer, Urzáiz 184; Hobbit, Rúa das Teixugueiras 32; librería Vigo, Joaquín Loriga 2.

SANTIAGOCouceiro, Praza de Cervantes 6; Follas Novas, Montero Ríos 37 y 50; Cronopios, Alfredo Brañas 24, Gallaecia, Ramón Cabanillas 8.

FERROL: Cantón, Cantón Molins 4;  Central librera, Dolores 2.

BETANZOS: Biblos, Santiago 4.

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