La verdad que las desgracias nunca vienen solas; y especialmente para los habitantes de Valencia, Alicante, Castellón y Ponferrada. Yo lo siento por ellos, pero por esas cosas que tiene la vida, hoy empiezo a escribir en elperiodic.com, dirigido por Berta Balaguer, y en elbierzonoticias.com, por Miguel Buxó, y mira que les dije: «Yo por mí escribo, pero si Sanidad os cierra los digitales por daños cerebrales en vuestros lectores… a mí que no me digan nada, yo no respondo, y menos por carta, que los de la Seguridad Social no pagan».
No sé, pero yo me imagino a mi primer lector valenciano con la paella en la boca leyendo sabe dios qué locura, echando arroz como misiles y atragantándose, pero desconozco si es porque lo que lo que ha leído le ha hecho gracia o porque ha descubierto a un descerebrado; pero sea como sea, a mi amigo lector valenciano, alicantino o castellonense, lo veo en la UCI, su familia pidiéndome daños y perjuicios (va dada si son prejuicios) y yo preguntando que si antes de ir a prisión me puedo llevar para la celda lo que aún le sobraba de paella; que el vacío existencial en el penal debe ser terrible, pero el estomacal no hay quien lo aguante.
Y así, casi sin tiempo a decir nada, me veo esposado, juntando las manos, en ellas llevando arroz y diciendo al guardia civil de turno «más despacito hombre, más despacito, que se me caen los granitos…» mientras me llevan al trullo. Bueno, al trullo en Valencia, Alicante y Castellón, porque en Ponferrada supongo que para estos casos te ponen a picar piedra en una mina hasta que un día te llevan a Burkina Fasso y cuando allí los de Vigilancia Penitenciaria noten que eres igual de negrito que el resto, que pasas desapercibido, te dan la condicional y un lápiz; sí, un lápiz para que escribas y sobre todo para que recuerdes que el lápiz lleva una mina y que si cometes un error… pues ya sabes, a 7.000 metros bajo tierra a darle con la barrena o a aspirar chupitos de grisú.
Sinceramente, tal como yo lo veo, y todo por juntar letras, me da que termino en un penal, los cinco millones de la comunidad valenciana pidiendo que deje de escribir y que se respeten los derechos humanos; los casi tres de Castilla y León preparando una mina para mí solito, y yo, porque soy así… que si me pueden dar más arroz que está la paella… joé como está la paella….









