Cosas que me indignan: Los timadores (II)

Ya comenté  en el artículo anterior que hay tipos que hacen cosas que me indignan; y es que lo hacen de una forma tan sibilina estos listillos que deben de creer que somos como tontos, esperando a que alguno caiga y, al final, pues alguno cae; por eso aviso de este nuevo timo que se está haciendo desde hace ya mucho tiempo y que son muchos los afectados y, no me duelen prendas, lo he descubierto yo solito, yo solito.

Coges un periódico, yo aquí siempre La Voz, vas a los anuncios por palabras y lees: «Alquilo. Amplias vistas, soleado». Yo fue leer esto y me dije: «En vez de “soleado” será “soldado”, que lo alquilan solo para militares»; luego pensé, «no, seguro que quiere decir “adosado”», se lleva tanto estar pegado a alguien para terminar a bofetadas…

Y por eso de meditar y porque en el bar había un partido de fútbol y estaba convencido de que el café me lo traerían en la segunda parte o en la prórroga, cavilé: «A que se han confundido mis colegas de La Voz, los de publicidad…», pero inmediatamente me dije: «imposible, que son unos águilas, que a veces llamaban a Redacción para decirnos que un titular estaba mal, y no era su obligación».

Y así estaba y me decía: «Es que no puede ser, no puede ser porque no puede ser, cómo va ser… ¿cómo van alquilar un piso soleado en Galicia, que hoy es 19 de mayo y llueve a mares?, ¿soleado, soleado un piso en Galicia?, están de coña

Y claro, yo no porque soy muy espabilado, pero seguro que aquí en La Coruña y en toda Galicia hay muchos incautos que cuando leen eso, hartos de tanta lluvia y nubes, van a esa dirección que figura en el periódico y ya me imagino la historia.

El dueño que dice que es raro que hoy no esté soleado, que tiene más de 100 personas a la espera para alquilarlo, que «es su oportunidad», que «si no firma hoy…», «que sí, que es un poco caro pero que al ser “soleado…”», y seguro que alguno firma un contrato por 100 o 1.430 años pensando que ha encontrado un chollo, aunque no comprenda que podía negociar, ya que por muchas amplias vistas que tenga… ahora él con 40 años, vale, pero cuando cumpla 128… qué va a ver, qué va a ver, hombre…, vas a disfrutar tú de las amplias vistas con 128 años… secas, pero secas y pegadas como cemento tienes tú a los ojos ya las cataratas… bo, hay gente que…

Y así, el tío, el que alquila, se forra, y el pobre pardillo llamando por teléfono al dueño todos los días. Que de soleado nada, que lo ha timado, que quiere rescindir el contrato, que; y el otro, que es un randa, que espere unos días, que es raro que no este soleado y que eso nunca ocurrió, para al final decirle que no leyó la letra pequeña, que en el párrafo 128 del anexo 345, del folleto 339, donde esta el subíndice que pone «soleado» también dice… mira, yo aviso, después… pues hay prórroga, no me ponen el café ni de coña.

PD._ Este artículo se lo dedico a mis amigos de publi de La Voz de Galicia, de los que siempre me acuerdo.

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Cosas que me indignan: El listillo (I)

A mí hay pocas cosas que me indignen, pero algunas sí; y a otros, lo que a mí mosquea… ni caso, la verdad que no entiendo nada; bueno, quizás es porque aún no lo saben, puede ser. Vas por una calle, y a la altura del número 22, por ejemplo, lees: «Se vende bajo. Razón, aquí». Vamos a ver: ¿Cuántos números hay en la calle?, 124;  y pongamos que hay cuatro plantas por número, pues 496, y que en cada planta hay 4 pisos, pues 1.984; y que en cada piso vivan 4 personas, pues justo  justo 7.936. (no sumes que ya lo he hecho yo 120 veces)

Vale, 7.936 personas, ni una más, ni una menos; y me vas a decir a mí, me vas a decir a mí que de las 7.936 que viven en la calle, tú, el del 22, eres el único que tiene «la Razón»…; pero tú crees que los demás somos bobos… O sea, que si yo vivo en el 29, ¿qué pongo de letrero en la puerta?, «Lelo», y añado «para saber algo vaya al 22, que es el que tiene la Razón». Y además, si tienes la Razón, ¿cómo es que llevas más de un año sin vender el bajo ese?, ¡¡eh!!, ¡¡¡listo más que listo!!!. ¡¡¡¡un año, un año !!!!.

Yo cuando veo eso me da ganas de despertar las conciencias de las gentes, porque es evidente que no son conscientes de esta presuntuosidad, llamar a todos los de los números impares (porque el de «Razón, aquí» vive en los pares y no vaya a ser que todos los pares sean sus amigos) reunirnos de noche y cuando menos se lo espere ir allí, rodearlo y decirle: «A ver, tú, listo, el de la Razón, baja si tienes lo que hay que tener; baja, anda, baja, so listillo».

Y como no responda, todos a coro, pero cuando digo todos te hablo de casi 4.000 tíos ¡¡eh!!, «¡¡¡oé oéoéoé, no tienes bemoles!!!, ¡¡¡oé, oéoéoé, no tienes bemoles!!!» o, cuando ya no estén los niños, «¡¡¡El de la Razón, se va al paredón!!!, ¡¡¡el de la Razón, se va al paredón!!!». Y así noche tras noche, hasta que un día ponga (porque esto ya ha pasado en otros países más adelantados), lo que todos deseamos: «Cerrado por defunción»; bueno, por defunción y sobre todo por chulo, claro.

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Mis lectores… los niños, los mejores

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Mis lectores son los niños, y los niños son geniales, maravillosos, porque su vidas, como la mía, se reducen a un sí o a un no, a un me gusta o no me gusta, y lo dicen porque lo sienten y por nada más, sin otra intención, sin malicia, y no los marees más, igualito que yo.

Y los niños son, pues como son, qué te voy a contar ahora… así que el pasado viernes, por esto del Día das Letras Galegas, firmé casi 40 libros de Rodribico en la librería Sarima, en Oza dos Ríos (La Coruña) y cuando estás con los grandes peques se sabe como se empieza pero no como se acaba porque puede pasar de todo.

El asunto empezó en plan modosito: Una madre que se acerca, un niño que no se atreve a mirarte, tú que le preguntas una cosa, él que no te contesta, la madre que le dice que conteste, él que no, ella que sí, él que no y no, el padre que insiste, el chaval que tampoco y la abuela que no está, sino también terciaría; pero en cuanto hay un grupo y a uno se le ocurre algo… joé cuando de esas cabecitas pensantes surge una idea…

Y como a uno se le ocurrió, que además del libro le firmara en una mano…. pues no te cuento; libros firmé, pero lo que es manos, dedos, pies, tobillos, brazos, barrigas y espaldas… de todo, que más que un escritor parecía un médico dando altas en la SS. Cualquier cosa les valía para que dejara estampado un Guisande; hasta una camiseta, lo que hizo que mirara a la madre así en plan “el frotar no se va acabar”, y para la industria textil fue un guisandiño de la vida.

Y así transcurrió la jornada; los niños felices con sus libros firmados, y yo… pues casi como esto de los Reyes Magos, ya sabes, lo que ellos quieran, porque ellos, los niños, mis lectores… los mejores.

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¿Qué es lo que más le gusta al español?

Yo si vuelvo a nacer me hago español y si soy de otro país y creyente, pero mucho, pediría a Dios que me abriera los ojos para nacionalizarme. Vamos, nazco en el kurdistan o en la provincia china de Sichuan y no me quitan a mí de la incubadora sin pasaporte español ni de coña.

Y es que España es mucho; pero mucho mucho. Qué es de las cosas que más gusta a los españoles, qué es lo que le enamora, qué le puede llevar al éxtasis, a la plena satisfacción… los dramas. Nosotros los dramas, los bordamos.

Tú te encuentras a un amigo y entre elegir hablarte de quien nació o quien murió, se decanta por quien murió, aunque no lo conozcas, y si no lo conoces te dará miles de datos y fechas para que lo recuerdes, y si a los 5 minutos no caes… el español es capaz de estar 20 o 30 minutos más de cháchara para que sepas quién era, y si aún así tampoco, ahora, con las nuevas tecnologías, sacará de móvil y mirará carpetas y carpetas hasta que encuentre una foto del fiambre ¿Y por qué esa persistencia? ¿por qué esa tenacidad?, ¿por qué esa obstinación si a quien realmente conoces es al que tuvo quintillizos? ¿qué busca el español?: El drama.

Pero el español, el auténtico español, al drama le da un punto especial. No es un drama cualquiera, una desgracia sin más, un disgusto, una tragedia… ¡¡¡que va…!!!! El español, cuando te cuenta que menganito tuvo un accidente en el que perdió una pierna, que luego tuvo gangrena en la otra y se la amputaron, igual que un brazo y que una oreja… entonces, hace una especie de silencio, pone voz grave, te mira y dice: «Y eso no es lo peor… ». ¡¡¡¡Cómo que eso no es lo peor…!!!!! ¿que eso no fue lo peor?, Joé, ¿qué no es lo peor salir de casa, meterte tan normal en un utilitario y terminar en un hospital con una quinta parte de los que eras? ¿es que hay algo peor?, ¿pero de verdad puede haber algo peor…?

Pues para el español… lo hay; porque el español es capaz de ir al Archivo General del Reino, a la Santa Sede o hacer las gestiones que sean necesarias para buscarle a toda esta carnicería un punto más dramático, y en cuanto lo encuentre te dirá: «Y pensar que se quedó sin piernas justo el día que su tatarabuelo ganó una medalla de oro siendo atleta…», que ya me dirás tú, que a lo mejor incluso el cuasifiambre ni sabía que su tatarabuelo había sido campeón de cien metros lisos en Valladolid o en Tetuán, pero…

Y tú, que por mucho que insiste al tío ese no lo conoces, que ni aunque se presentara ante ti con el gotero y con todo su cuerpo enterito no sabrías quien era… al final le vas a dar la razón al que te paró: que eso no es lo peor, que lo peor no es precisamente el que está medio cuarteado en la UCI y su tatarabuelo, sino que lo peor es eso o ese, el plasta que tienes por amigo, eso sí que es lo peor.

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Con tanto email, ya no sé ni hablar por teléfono

Vamos a ver que yo esto no lo tengo muy claro y no sé si solo me pasa a mí o se me ha aparecido un OVNI y me han abducido; pero desde que prácticamente todo lo que tengo que decir lo hago enviando correos electrónicos… ya no sé hablar por teléfono; marcar sí, pero a este paso ya me veo liado pensando si el 1 es un número o es el rollo ese del Atila y si el 2 es 2 o es la de dios.

Yo lo que sé es que antes, hace un año, no mucho más, cuando hablaba por teléfono, como que mentalmente el cerebro lo tenía ordenado, organizado, estructurado. Decías unas frases, hacías un silencio y tu interlocutor respondía; y así, pues hablas 5 o 10 minutos, había como unas normas no escritas, como una especie de directrices, de reglamento que todos seguíamos inconscientemente.

Ahora no; ahora hablo por teléfono y no sé cuándo tengo que parar para que el otro conteste; el otro responde y sin querer hablo por encima; yo hablo y él también a la vez… me monto un cacao que ya no sé ni lo que dije, ni lo que me dijo, ni lo que iba a decir y si lo dije o no, que cuando cuelgo… joé cuando cuelgo me preguntó ¿qué pasó?, ¿qué me dijo?. ¿qué le dije? Y me entra así un punto como si de esos expertos en desastres aéreos y hasta miro por la casa a ver si encuentro la caja negra y recupero la cinta con la conversación.

Yo no sé si es la edad o que solo me queda una neurona que la tengo trastocada, descentrada, dislocada o asimétrica; pero cuando me hablan por teléfono no me acuerdo de nada, y la verdad que es una perdida de tiempo, no para mí, que a mí ya me da lo mismo, sino para el pobre que me ha llamado, que seguro que piensa convencido: «Bueno, ahora ya lo sabe». ¿saber, saber?, ¿saber qué?, qué voy a saber…

No os lo toméis a mal, si queréis llamar, llamarme, que yo me pongo y hablo, pero que me pidas que me entere… si yo por mí lo haría, que debe ser precioso eso de enterarse, pero es que no me entero y qué le voy a hacer si no me entero, ¿operarme?, ¿nacer de nuevo?…bo

De verdad que no me extraña que ahora los móviles sean tan baratos y que incluso los regalen, total, para escuchar ruidos… aunque en cierto modo tampoco no es que no me entere nada, no; porque siempre me acuerdo de la ultima frase, de la última sí; esa que dice: «A ver si nos vemos», pero como después nunca nos vemos… sinceramente, cada vez entiendo todo menos, y mira que le pongo ilusión y ganas… pues ni así.

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Ya sé porqué ir a trabajar le llaman «ir al chollo»

Mira que no entendía yo eso de que la gente dijera «ir al chollo» en vez de «ir al trabajo»; pues tras solo un año de independencia empresarial lo he comprendido. Joé que si lo he comprendido, y especialmente estos días, que con el frío que hace en la aldea estoy por poner otra vez el árbol de Navidad sin necesidad de echarle nieve artificial, que como esto siga así esperamos un poco y es abrir la puerta de casa y seguro que tenemos más que en los Alpes.

Con decirte que descubierto que para entrar en calor no hay como barrer… quién me iba a decir a mí que el palitroque ese tenía propiedades caloríficas, que le vas dando al suelo con intensidad y con los giros que haces doblando las rodillas y contorsionando el cuerpo porque hay una pelusilla debajo de una mesa o de la cama, hay momentos, te lo juro, que ya no sabes bien si barres o esquías, que es mirar por la ventana y con el amago de aguanieve, para mí… que esquías.

Y sí que es «un chollo» eso de ir al trabajo; bueno, un chollo salvo que trabajes en la N-VI, a la altura del puerto de Piedrafita o el Manzanal, que entonces, ahí lo de chollo debe ser menos, que entre el alquitrán y las máquinas te deben dar unas ganas de tirarte a lo bestia contra un cuatro ejes a ver si con el impacto entras en calor o vas ya directo a la incineración, pero sea como sea, caliente…

Pero si en vez de en la N-VI currelas en una oficina… las oficinas son mucho. Entras, temperatura ideal, internet gratis, teléfono gratis, ambiente distendido, alfombra que no la tiene ni el Banco Pastor… incluso hay empresas que tienen la tele encendida, la radio… y hasta médico por si te pasa algo, que ya me dirás que te va a pasar, pues como mucho ansiedad porque se te suicidó internet (colgar, técnicamente) porque otra cosa…

¿Y qué me dices del comedor de algunas empresas? Dos primeros platos, dos segundos, cuatro o cinco postres, tres o cuatro tipos de bebidas… joé que si es un chollo, más que un chollo, que aquí en la aldea (como mi mujer es de Estados Unidos y todo lo hacen a lo grande) pues te lanza un caldo que joé, no sé para qué lo hace en una pota teniendo piscina, pero dura una cantidad de meses… y no lo envasa al vacío ¡¡eh!!, ¡¡¡qué va!!!

Si será chollo y no trabajo, que hasta ahorras, no gastas. Que vas a gastar en una oficina si no puedes salir; que vas a gastar trabajando, por ejemplo, en un polígono industrial, que es la nada, o es que conoce a alguien que compre así como así farolas… hombre, gastar gastas en salud; pero no por ir al trabajo, que es un chollo, sino por trabajar, que eso… eso, mira, eso es otra cosa.

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Yo quiero ser hippie

¿Tú sabes lo que realmente me gustaría, que estaba yo estos días dándole vueltas entre proyecto y proyecto que ando currando?, pues a mí me gustaría ser conocido, muy conocido, conocidísimo; pero no por eso del ego o porque la gente me admirara… ¡¡¡qué va!!! A mí me encantaría ser conocido para vivir a lo hippie, sin dinero y en plan trueque, sin el rollo ese de preocuparse de llevar una cartera con tarjetas o que te las has dejado en casa y que no las encuentras y que… vamos que me gustaría ser conocido porque soy un… pon tú el adjetivo, que seguro que aciertas, pero si dices vago, quijote, bohemio… estás cerca de carallo.

Pues eso, yo sería feliz, pero completamente feliz, si salgo de casa, voy a un bar (y como era conocido, muy conocido) pues desayuno, y a cambio pues al dueño le cuento cuatro o cinco anécdotas o, si tiene gente y quiere entretener a la clientela… pues un monólogo, dos, tres, los que quiera, será por rajar… bo

Y tras desayunar y ya en la calle, mirar al cielo y al ver estas nubes gallegas, decir: «Mira neniño, que aguante esto tu padre, que me voy a Málaga, que mucho marisco y paisaje pero a ver si me da algo de sol, que me estoy quedando mustio».

Y tal cual lo digo, hago autostop para que me lleven al aeropuerto y a los tres minutos uno que para y… «¡¡Hola Guisande!!!» y mientras vamos al aeródromo le cuento una historia curiosa, y al coger el avión, al capitán le explico que tengo una faceta poco conocida, y es que toco la guitarra, no muy bien, pero para entretener al pasaje hasta Málaga…

Y dale que te dale a la guitarra durante una hora y…¡¡¡en Málaga!!!, aunque en vez de marisco coma mortadela, ¡¡¡pero en Málaga, tío!!!, que total en Galicia el marisco tampoco lo probamos… Y a primera hora de la tarde, pues entro en un hotel y oigo: «¡¡Vaya Guisande!!, ¿y tú por aquí?», «pues ná, que vengo a echarme una siesta». Y tras planchar la oreja, a los hijos de los clientes les explico cómo se escribe un cuento infantil, y si son mayorcitos… pues hacemos una obra de teatro y me quedo un mes por la carótida entre ensayos y representaciones.

Y así, pues así toda la vida, dar y recibir; claro que a lo mejor entro en un sitio adonde no llegó la radio, ni la tv, ni los periódicos, no me conocen de nada pero de nada de nada y más que dar… recibo, pero recibo bien y de dos en dos y es la de dios.

PD. Como participo en este concurso de blogs de promoción del español, si me queréis votar; o sea, quiero decir que para votar, pues pinchas este enlace y eso, votas. Además no hay que registrarse http://www.concursoblog.es/blog/al_fondo_a_la_derecha/516009ba2f486

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