Lo que pasa al enamorarse de una árabe (primera y segunda parte)

(Algunos consejos por si un día te enamoras de una árabe)

Esto de enamorarse es una historia y nunca se sabe dónde salta la liebre, que quede claro que la liebre soy yo y solo yo; lo digo para que no haya mosqueos tontos de machismo, que empiezas con una palabra inocente y  terminan lanzándote un tratado comecocos que no veas.

Bueno, pues a lo que iba. Mira que no hay chicas en Galicia, en Andalucía, en Cataluña o en Miranda de Ebro, pues cuando tenía 20 años ¿dónde crees tu que me enamoré? Y no hablo de la sioux, la maravillosa aborigen con la que me casé, que sus ancestros vivían en una reserva bajo una tienda, y no precisamente de comestibles, no.

Pues para una vez que decido ir a Marruecos, voy y me enamoro de una joven, Imaine El Omari, a la que conocí en invierno y, no te lo pierdas, en una playa, que es lo más lógico en invierno, claro, conocer a alguien en la playa. ¿Y en qué lugar?, pues en la localidad de Kenitra, a unos 50 kilómetros de Rabat, y donde años más tarde me enteré que estaba el mayor centro penitenciario de Marruecos; que es donde yo tendría que estar, que cuando me dejan suelto….

Y, claro, como ella era árabe y yo gallego, pues sino llega a ser por el francés aún estaría ahora haciéndole señas y señas para decirle «Hola». Pero el caso es que cuando te enamoras de una persona de otra cultura siempre pasa algo y si con este artículo alguien puede sacar algo positivo… pues mi amorío arabesco habrá valido para mucho más de lo que me imaginaba.

Tras conocerla (estaba con dos amigas en la playa paseando y yo con mi buen amigo e ingeniero de Dragados Juan Miguel Pérez Rodríguez) comencé ya con el primer choque de civilizaciones, pues las invité a tomar algo y, no, las mujeres árabes no van a ninguna cafetería ni restaurante, salvo que se casen y, claro, era muy pronto esposarse por mucho que me apeteciera en ese momento un refrigerio. Así que después de varias horas hablando me dio su dirección para que le escribiese cuando llegase a España. ¿Iba yo a esperar?, naturalmente que no, que uno es muy pasional, y al día siguiente cogí mi coche, aparqué a unos 40 metros de su casa y allá me fui y llamé a su puerta.

Las mujeres árabes tienen fama de tener unos ojos grandes y preciosos, preciosísimos, y es cierto; pero los que vi nada más abrirme la puerta eran más que preciosos, eran impresionantes, pero impresionantes de grandes, tanto que parecían que iban a salirse de las órbitas. Es lo que hace el pánico.

Una joven que no era Imaine me cogió del brazo, tiró de mí como si fuera una servilleta de papel y me metió a toda prisa por unas callejuelas. Y allí, entre unas paredes blanquecinas como mi mente me explicó que nadie en su sano juicio (juicio árabe y siendo hombre, se entiende), va buscar una chica a su casa y menos si es extranjero. Que eso por cierto ya lo había notado yo, que nadie paraba de mirarme, pero me lo corroboró y fue un detalle, que siempre está bien que te lo digan aunque todo un país te mire y tú aún tengas dudas.

El caso es que no recuerdo otras cosas que me dijo, pero por la cara que ponía y por sus descomunales ojazos intuía que como que me iba a caer una de esas leyes raras que te dejan frito de por vida y que la única forma de evitarla es precisamente (si no te largas) ser un estratega, yendo al meollo del asunto y vivir de por vida con un burka, que viene del árabe «¿..;.-/-. )&,?¿¿^^`.??», creo. Una ruina, pero al menos estás vivo hasta que te tengas que cortar el pelo y quitarte el prêt-à-porter ese.

A lo que íbamos- Pronto descubrí que la joven de los ojos como melones era la hermana de mi amore y me explicó que, si quería hablar con ella, el mejor sitio era en el mercado a la hora de la compra. Y allí me tienes, entre melocotones, naranjas y limones, habla que te habla durante horas porque hacer la compra en Marruecos es casi una profesión, ya que es cuando las mujeres pueden estar más tiempo fuera de casa.

¿Y qué haces tras la compra, que te queda todo el día y te has recorrido más de 2.000 kilómetros y has visto más veces los limones que a tu amada, que era a quien realmente ibas a visitar aunque ya dudas si sería al cítrico?

SEGUNDA PARTE

Pues si de la que joven que te enamoras tiene hermanas y quieren ayudarte, con suerte podrás verla a media tarde en algún lugar lejano bajo la atenta mirada familiar para seguir hablando y hablando, que no está mal, que eso une, cierto es, pero que llega un momento que mi francés no da más de sí o no quiere darlo y que se puede hacer algo más, que hablar tanto… no me digas que esto no es amor, hombre.

¿Y qué hacía por la noche (o puedes hacer) cuando Imaine se iba a casa? Pues como estaba enamorado como una perdiz no hacía nada especial; bueno sí, salía a tomar unas copas, que me río yo de que no se bebe alcohol, será del 90, porque del otro… y sobre todo pensaba en los limones, había visto tantos… pero tantos, tantos…

Total, que al cabo de un año de viajes y más viajes empecé a vivir una situación curiosa, como una doble vida surrealista. En Marruecos era un enamorado, y en la frontera (cuando iba a España) estaban seguros de que me dedicaba al tráfico de hachís porque nada más ver el pasaporte con tantos sellos de ida y vuelta los funcionarios casi me desmontaban el coche. Y cuando me preguntaban por qué visitaba tanto el país alauí y les decía que «me enamoré y salgo con una chica», como que me daba la sensación que hasta el perro policía se reía de mí.

Y no lo entendía. Mientras todos cruzaban la frontera y casi no reparaban en ellos, yo casi pasaba más tiempo en la aduana con la Benemérita que con mi cuore. Y pensaba: «pero si ven tantos sellos y creen que realmente soy traficante y nunca me han pillado ¿no les iría mejor ir a por otro más fácil y dejarme como un caso imposible?». Además, me decía: «Si como creen he pasado tantas veces, eso significa que nunca he traficado con toneladas, que si fuera así con un viaje sería suficiente. ¿Entonces por qué no se dedican a buscar a los capos?». Y también cavilaba: «No, si al final voy perder el ferry en Ceuta y aún me voy a hacer narco de verdad para pagar el billete y entonces sí que me van a pillar, que soy yo muy inútil para esos chanchullos».

Pues nada. Y estoy seguro que en ocasiones aquello era para ellos como un reto, que ya podía pasar frente a ellos un tipo con una bandejita en plan «¡¡¡vendo, vendo, vendo choco y galletas, anisetes y almendradas, cocaína y aspirinassss!!!» que lo que realmente les importaba era cogerme. Y siempre igual: ventanilla que bajas, pasaporte que enseñas, perro que se acerca y Guisande que se apea y fumando espero el hachís que yo no llevo.

De verdad que los cánidos nunca me llamaron mucho la atención, pero vi tantos perros en la aduana oliendo y reoliendo mi coche como si le estuvieran haciendo la ITV… Y que conste que tengo dos chuchos porque una norteamericana no puede vivir sin perros y su banderita de marras y barras. Ya sabes, que un día arde mi casa y allí salgo yo en la TVG o en la TDT o en Youtube entre cenizas con el perro palleiro en brazos y supongo que la bandera americana detrás, una música de héroe y mezclando «Yes we can» con «cajoenros, podemos».

Pero vayamos a lo sucedido; pasado cerca de un año… sí, amigos bloglectores, después de casi 365 días, de unos cinco o siete viajes, de ser considerado traficante y muchas cartas de amor. Después de conocer a esa chica que no era integrista pero sí íntegra, como yo… llegó el final. No había ni Facebook, ni Tuenti ni retuenti. Imaine siguió estudiando, no volví a ver a mis amigos (como Hasmish); me da que el pastor alemán sigue sin decir ni palabra de la lengua teutona, y yo… pues yo me adentré en el mundo del periodismo y sí, en efecto, me harté de soñar con limones. Un beso, Imaine.

Twitter @manuelguisande

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720 respuestas a Lo que pasa al enamorarse de una árabe (primera y segunda parte)

  1. Shaily dijo:

    Dios con tanto que he leido no se ni que creer ya….

  2. Ramonin dijo:

    Elocuente,muy elocuente….
    Pero gallego al fin..hablas,hablas y hablasssss… y al final no dices nada… jajajajaja
    No lo digo como algo despectivo,que si… jajajaja,entre las múltiples facetas que tenéis..
    En cualquier caso creo que te libraste de una buena…aunque enamorarse de una gallega fina evidentemente es mucho peor…
    Yo he vivido las dos hazañas…por que lo son.. pero claro ya se sabe,los vascos somos asi..!
    Te voy a dar un consejo,aun sabiendo que la persona que los da no es la que los paga!!!!
    Vete a buscarla de nuevo y termina lo que comenzaste… en la vida hay que jugar hasta la bola extra..solo asi podrás saber..por que al final después de mucho vivido y tenido solo te quedaran dos cosas,amor y la cultura adquirida de todo el destrozo.
    Te saluda atentamente un nómada.

  3. Caroline dijo:

    Estuve de novia con un arabe.. y me puse a buscar en internet casos a ver si alguien vive lo mismo que yo.. es increíble como no pueden conocer la familia antes de casarse o al menos antes de solo con pensar en casarse..no puedes conocer donde viven, no pueden visitar su casa, nada…
    Estuvimos cerca de 6 meses viendonos siempre a las escondidas, o en mi casa, o en bares.. pero sin que su familia se entere.. la hermana una ves vió fotos mias en el celular de el, y le dijo mil cosas mala sobre mi, porque yo soy de la vida, y mujer para coger, y etc etc etc… simplemente porque tengo religión y costumbres diferentes..
    al fin..cortamos! fueron los 6 meses más lindos y a la ves más dudosos, porque nunca pude saber nada sobre él, y vivia en constante duda sobre todo!

  4. Gia Delbec dijo:

    Me hubiera encantado que tu historia hubiese tenido final feliz pero bueno así es la vida, me hiciste reír con lo de los limones 😂😂😂

  5. Uab amber dijo:

    Muy buena historia tio , tengo tu edad por ahi y he viajado bastante desde los 18 y solo, he visitado 3 continentes diferentes en cada uno me enamore de sus locales , el amor es asi . Pero apoyo el comentario de la señora y te digo lo mismo, que vayas a maruecos de nuevo o investiga algo de ella a distancia , tal vez aun sientas algo con verla.

    Á, y por cierto,vendo ambar.

    Saludos.

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