Esas curiosas reuniones que organizamos los gallegos

Del libro que publicaré en diciembre y que se titula ¿Cómo somos los gallegos?, depende

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ESAS CURIOSAS REUNIONES QUE ORGANIZAMOS LOS GALLEGOS

El gallego, como español que es, lo de organizar no es lo suyo, y lo de obedecer… tampoco creas que mucho, que en esto somos como los esquimales, que a ver quién te hace caso allí con el frío que hace, pero bueno.

La cuestión es que la idea de hacer algo paso a paso, únicamente andar, porque el resto… Es que en el fondo el gallego es un ácrata sin que lo sepa; él cree que todo lo que sucede en la vida es así porque sí, que las cosas pasan porque pasan sin intervención de la mano del hombre y que todo el mundo es como él: que si hay que hacer una cosa se hace, si hay que esperar se espera o que si hay que bañarse se baña… Vamos, que vive el momento como venga. Vive, cómo te diría te diría yo, a granel.

Así ocurre lo que ocurre, como un día que me dijeron que había una reunión en una aldea cercana y que fuera. Claro, a mí me dicen que hay una reunión y no te digo yo que vayas con corbata y secretaria, no; pero que la reunión sea a las nueve de la noche y que va a haber vino, copas, churrasco, postres caseros y que puedes llevar a tus hijos y esposa… me parece una reunión rara de carallo. Pero como viviendo en el rural uno se acostumbra a todo… pues pensé: «Guisande, no le des vueltas, es una reunión y es una reunión».

Y entonces…

Al llegar al lugar me encontré algo así como una nave y en el interior tres mesas inmensas en las que en cada una bien entraban unas cincuenta personas y allí estaban todas sentadas, la gente hablando y al fondo una chimenea donde unos hombres asaban costillas.

Mira, yo no sé cuántas costillas tiene un cerdo ni cuántos cerdos se necesitan para aquella barbaridad de costillas; pero el que tenía a mi lado iba poniendo en el plato los huesos unos sobre otros, y yo, de vez en cuando, miraba el horno y pensaba: «Como se acaben, como se acaben… este que me tiene al lado empieza con las mías». Una tensión…

Así estábamos cuando alguien encendió un cigarrillo. Entonces, uno se levantó y dijo que no se podía fumar porque había un comensal recién operado de un riñón (que tampoco hacía falta especificar, pero bueno), que era malo para su salud y que mejor que se fumase en el exterior.

Total, que de ciento veinte personas que estábamos allí, unas treinta entraban y salían para echar un cigarrillo, y como el «operado» estaba cerca de la puerta, yo me decía: «No, este del riñón no morirá, pero de una pulmonía…». Vamos, que cuando fui yo a fumar a punto estuve de darle la mano, pero no por amistad, sino para disimuladamente tomarle el pulso y así saber si estaba vivo, es que yo le veía una cara blanquecina al tío y en su plato un solo huesecillo…

Pues de esta guisa estábamos cuando de repente se levanta uno y dice: «Bueno, imos a votar ao presidente da Asociación de Veciños». ¡Ostras!, yo oí eso y le pregunté con el que habíamos ido: «Oye, ¿esto qué es?». A lo que me contestó: «¡Ah!, a reunión da asamblea pra votar ao presidente, si sije o Xosé o collemos outro».

Yo de leyes, sinceramente, sé lo justo, pero me da que el Derecho Administrativo y la Ley de Organizaciones Comunitarias no contemplan reuniones de este tipo, o si antes de votar es obligatorio un control de alcoholemia, que para mí que hay un vacío legal como un socavón. Sé que las leyes son laxas… pero tanto…

Y en medio de pensamientos normativos y legislativos, otro que hacía de secretario, que ya llevaba unas copas encima y otra en una mano, dijo algo parecido a «gue lefvante af man ogfs guef gueran guef Xosé sifga de fregsidente», y allí levantaron la mano no sé cuántos. Yo pensaba que luego iba a decir que los que no lo quisieran que también levantaran la mano o el pie, porque el ambiente era como para hacerlo, y que haría el recuento. ¡Qué va!, miró así por encima, aplaudió y dijo: «Pois Xosé sifgue de fregsidente». Joé que si siguió de presidente, aún lo es ahora y han pasado diez años…

……

Otros artículos del libro:
Para negocios imposibles, los gallegos
El gallego y el «amor» por los animales
………

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4 respuestas a Esas curiosas reuniones que organizamos los gallegos

  1. rosalia ajamil dijo:

    Este año les imitamos y con dos riojas y dos copas de champán ala vamos todos en navidad para votar y escogemos presidente, que la convocatoria la ha hecho un gallego, jajaja

  2. capitanito dijo:

    Gracias por tu empeño en demostrar que hay tantas maneras de enfocar las constantes situaciones de las que se compone la vida como formas de manejarlas. Aunque con demasiada frecuencia ignoramos que el humorismo también es una opción, tan seria como cualquier otra, ya que el humor no es un chiste, sino un enfoque más.

    He disfrutado mucho con tu vision de lo cotidiano.

    Puedes contar con un incondicional más, de esta vision del mundo.

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