Hay deportes que son muy raros, pero que muy raros

Estos días de vagancia vacacional, tirado en el sofá, hay una palabra que no se me va de la cabeza: «ciclismo, ciclismo ciclismo». Imposible evitarlo, y la pregunta que me hago es: ¿a quién se le habrá ocurrido eso de dar la vuelta a España, a Francia o a Italia en bici? ¿cómo comenzaría eso tan extraño y tan bruto de recorrer todo un país pedaleando como una bestia durante casi un mes hasta quedar extenuado, agotado?, ¿y por qué no en patines?

Y he llegado a una conclusión: que hay deportes que surgen por bemoles, no hay otra, por bemoles y por bemoles. Yo me imagino que esto del ciclismo nació así como de casualidad; que un tipo llegó a un bar en bici, luego otro que era amigo, que se tomaron tropecientas copas y cuando ya tenían un pedal del 24, empezaron hablar de lo que corría uno y de lo que hacía el otro.

Me imagino que en un momento dado, uno, dando un golpe en la barra y tras un «¡¡¡¡¡Pepeeeeee… pon otraaaa!!!!» dijo: «a que doy la vuelta a España en bicicleta… ». El otro que no, él que sí, un tercero que daba dos vueltas seguidas, una liada que no veas, y tras un «a que salgo ahora…», pues salió, la dio, y ahí empezó todo. Por bemoles, la Vuelta Ciclista a España.

Sinceramente hay deportes que no entiendo, salvo que hayan tenido su origen en un mosqueo, como el tenis; porque vamos a ver, hay algún ser racional que se le ocurra jugar justo a la hora de comer, es que no hay horas en el día para darle a una condenada pelota… es que tiene que ser justo entre las tres y las cinco de la tarde, cuando haces la digestión…

Yo no sé cuantos tenistas la habrán pateado por cortes digestivos desde que se inventó este deporte tan negativo que siempre cantan el «NO» cuando no entra la bola en el campo, cuando bien podrían decir «SI», que sí salió; pero esto del tenis normal normal no es.

Hombre, dentro de todo tiene su punto respetuoso, no hay que negarlo, porque debe ser el único deporte al aire libre en el que hay un silencio absoluto. ¿Para concentrarse?, no, o es que van a estar concentrados tres horas seguidas mirando una bola, o son tontos… el silencio es justamente por eso, por la hora en que se juega, entre las tres y las cinco, la hora de la siesta. Y eso, sinceramente, dejar que el personal sobe tranquilo… especialmente a mí, es todo un detalle.

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2 respuestas a Hay deportes que son muy raros, pero que muy raros

  1. chus dijo:

    Me estoy imaginando el díalogo
    – A que doy la vuelta a España en bicicleta
    – ¿A que no hay huevos?
    Y así empezó🙂

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