Nuestro trabajo, rodear el Congreso

Desde que el Congreso de los Diputados está blindado por la Policía  tengo una tranquilidad absoluta. Así al menos sé que estos políticos; esta mafia de primos, tíos, sobrinos, cuñados, concuñados, yernos y reyernos están trabajando. Y la pena es que  no se pase lista a ver quien lata y así llevar un control de la asistencia de estos vividores de la patria; ya sabes, los de las dos clases, que no todos son iguales: los que ya están colocados de por vida y los que quieren colocarse.

Yo veo  las imágenes con  los antidisturbios custodiando el Congreso y me produce gran serenidad, aunque no sé por qué echo de menos a la Guardia Civil y el Ejército (que todo llegará), aunque a lo mejor cuando un día lleguen ya veremos para qué… que esa es otra, que a lo mejor todos, empezando por quienes estafaron a los españoles prometiendo un programa que luego incumplieron en su totalidad y quienes actúan como cómplices y encubridores de este fraude, todos, pero absolutamente todos, igual acaban ante el juez o en una terminal de un aeropuerto. Cosas más raras se han visto.

Pero mientras estén allí encerrados no se dedicarán a hacer gastos superfluos: comilonas, viajecitos, representaciones, negocietes…  y espero que todos los días, cuando entren y salgan del Congreso, vean las caras de miles de parados y no tantas frías estadísticas y porcentajes sobre un papel; sino seres humanos, nosotros, que queremos un país más justo, más igualitario, donde todos podamos vivir dignamente  y no donde el rico derrocha y el pobre termina buscando comida en la basura.

Espero que vean nuestras caras, nuestras familias, nuestros hijos, y que todo ellos empiecen ya de una vez a reaccionar y recuerden que están allí porque los hemos elegidos para cumplir lo que se ha votado, porque el futuro no lo decide un iluminado apoyado por el resto de una Cámara que vive como millonarios; el futuro lo decidimos nosotros para lo bueno y para lo malo, para reír o llorar, para vivir o para morir, pero nosotros, porque solo nosotros tenemos el derecho de elegir nuestro destino.

Sin acampadas nocturnas

Yo espero que el 25-S no termine siendo un folclore de frases más o menos ingeniosas, que acabe en una acampada ni en movidas nocturnas que culminan en frikadas; espero que sea como lo que tiene que ser, un trabajo. Ir a las 10 de la mañana y desalojar el lugar a las 10 de la noche de forma tranquila, pausada, para que así puedan expresar su malestar familias enteras, niños,  jóvenes, mayores… todos, y así día tras día, semana tras semana, porque ese, repito, será nuestro trabajo.

Espero, que cada uno que vaya sepa y recuerde, cuando camine cerca del Congreso, que en él están representados quienes no han podido ir a esta importante y transcendental cita; hombres y mujeres de toda condición y cultura, desde Galia hasta Andalucía, desde Cantabria a Extremadura, desde Cataluña hasta Castilla.

También espero que ninguno de esos políticos que viven ajenos a esta realidad social que nos oprime, que nos ahoga, insinúe que con el 25-S se deteriora la imagen de España. Si la sociedad española está (como siempre dicen) «formada para votar», también lo  está «formada para protestar» y para otras muchas cosas más si sigue esta opresión que nos rompe y destroza la vida poco a poco, las ilusiones y la esperanza en un presente y en un futuro.

La imagen de España

Y no, no habrá que preocuparse de ese «deterioro», porque quien vea por los medios de comunicación el Congreso rodeado por miles de ciudadanos, por familias, no pensará precisamente en una mala imagen de España, sino que seguro que se dirá asimismo: «Menudos tipejos deben de estar en ese Parlamento para que hagan eso». Y en efecto, acertarán, porque en la actualidad, hoy por hoy, con más de cien políticos imputados por todo tipo de delitos, con detenciones cada día, con puestas en libertad bajo esa prebenda de las fianzas que solo las tienen los ricos, con unos representantes títeres sometidos al impero de especuladores y tiburones de la economía, quienes rigen los destinos de este país, todos, todo ellos son eso, lo que pensará muchos: auténticos tipejos que no tenemos por qué aguantar.

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14 respuestas a Nuestro trabajo, rodear el Congreso

  1. Dicen que cuando el jefe deja de aparecer por el negocio, va a pique. Y eso a pasado con España. Nunca aprendimos a mandar y el pueblo es quien tiene el el poder de mando, el control. No hemos sido responsables con el significado y el poder que da el derecho al voto, porque el derecho conlleva el deber de disfrutarlo inteligentemente. El problema de los españoles es que vivimos con un complejo de inferioridad, tal vez forjado por 40 años de dictadura, que nos hace creer que no somos capaces con una resignación insultante, en política todo masticado. Como una madre cuando dice “si te lo comes te llevo al parque” Y nos lo hemos tragado. Todo.

  2. El Rigo de Coruña dijo:

    Er furboor,toros, tuning,bakala ibiza.Con este nivelazo cultural,CUALQUIERA NOS DA EL TIMO.
    ¿que pude pensar un Europeo?¿los mercados no se fian?No entiendo como nos van a dejar dinero.Y con estos mega perdedores del triunfo de politicos paseandose por Bruselas.Yo creo que en el fondo les damos lastima por ser tan pardillos.Pensandolo…Nos podiamos llamar la peninsula pardilla.
    Jode,pero es asi.Por burros nos esta bien.

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  5. René dijo:

    Yo creo que a nuestros políticos habría que tratarlos como “Dioses” o sea inmortales; y nosotros pobres mortales a verlo… tomando como referencia la película “Los inmortales” pues que en vez de entrar todos en el congreso (que los podemos desconcentrar), lo cerramos y les decimos que solo puede salir uno… y nosotros pobres mortales a verlo.
    Un saludo.

    René

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