Prof. Enrique M. Bogo, (firma invitada). Mi hermosa lavandería

(Un orgullo invitar Enrique M. Bogo, profesor universitario de Lengua y Literatura Española en Molloy College, Nueva York, para que escriba en el blog).

Como bien sabe mi amigo Guisande, llevo casi 10 años viviendo en Estados Unidos, y nada, que no me acostumbro. ¿Y por qué no? Pues no sabría qué decir, quizás porque ya estaba o llegué muy acostumbrado a otra cosa. Quizás es algo del todo natural. Porque los gringuitos que vienen a España parecen acostumbrarse bastante bien a la vida española (especialmente a la nocturna) pero todavía los ves enganchados a un Starbucks o frecuentando uno de esos centros de comida rápida y digestión lenta y atormentada. Tal vez sea porque la fuerza de la costumbre te lleva a evocar lo pasado y a no innovar con el presente. No sé. Tampoco se trata de un caso generalizado. Para nada.

Aunque sé que no soy un ejemplo aislado, conozco a muchos nuevos habitantes españoles en USA (y en otros lugares), o simplemente visitantes, que presentan una adaptabilidad mejor e incluso sorprendente a su nuevo entorno. Pero a mí no me ha ocurrido eso. Valoro el estar donde estoy, es interesante estar en el país que sirve de (¿mal?) ejemplo y reflejo en tantos y tantos campos para la mayor parte del mundo occidental y no tan occidental, pero no hago de ello mi tarjeta de visita.

La anécdota que viene seguidamente parte de un investigador visitante en la insigne Princeton University, New Jersey. Había llegado hacía casi un mes y después de tres semanas en una habitación carente de los más mínimos servicios se encontró con un típico problema: la ropa sucia. En Estados Unidos realmente ese problema no es tal, ya que se pueden encontrar lavanderías –hermosas o no tanto– en cualquier esquina de cualquier pueblo que disponga de esquinas.

Y el joven scholar español ya no tenía una sola pieza de ropa limpia. Así que recurrió a mí o fui yo quien se ofreció, no lo recuerdo con certeza, para prestarle los servicios de mi gigante pero ineficaz lavadora y de su secadora compañera de cuarto. Cuando llegó a mi apartamento, después de unos comentarios superfluos y aburridos sobre su vida académica y sus paseos por Chelsea, el Village y «la quinta con la 42» (pues otro tema sería la presteza de estos tipos en la adquisición de conocimientos sobre el callejero y la ubicación en la City), me comentó: «Pues nada, tío, no sabes el favor que me haces al ofrecerme los servicios de tu basement, porque si no hiciera el laundry esta semana no tendría nada que ponerme, porque, ¡joder! ¿Cómo se dice laundry en español? Tío, es que con el inglés ya se me pierden algunas palabras en español».

Increíble, realmente es difícil de creer que el cerebro del investigador ya hubiera adoptado la palabra laundry y abandonado «colada» –por cierto, un vocablo muy español– cuando todavía no había lavado nunca la ropa y jamás había usado ni lavadora ni secadora en el país de las oportunidades.

¿Sería que la neurolingüística se adelantaba a los hechos? ¿Sería que los días en Estados Unidos le habían hecho un laundry cerebral? No sé. Lo importante es que lavó su ropa y pudo perderse nuevamente por Lexington Avenue, en el Lincoln Center o por los alrededores de Union Square. Así, pulcro y con buena presencia, conseguiría que cualquier viandante le sirviera explicaciones para conseguir llegar sin problemas a Penn Station antes de que llegara la noche.

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22 respuestas a Prof. Enrique M. Bogo, (firma invitada). Mi hermosa lavandería

  1. Isaura Pedreira dijo:

    Con diferente estilo, pero enfoque similar, buscando en la cotidianidad las anécdotas más divertidas. Enhorabuena al profesor Enrique M. Bogo. Y esto para Manuel… ¿cómo te sientes de espectador? Ahora te toca hacer las preguntas y comentarios a ti…

    • Manuel Guisande dijo:

      Hola Isaura: Es verdad, tienes razón, una cosa distinta esto de ser espectador; pero el problema es que si yo hago un comentario él no me puede responder porque no puede acceder al sistema; pero puedo hacer yo un comentario y responderme a mí mismo. Voy a intentarlo. Un beso

    • Hola, Isaura, buenísimo tu comentario y genial tu pregunta, así como la respuesta de Guisande y los comentarios que vienen después de éste (espacio y tiempo juegan al ajedrez no sólo en aquella canción sino en la vida, en las cosas cotidianas, en las lavanderías, en EEUU -¿USA? jeje- en internet, en este blog y por supuesto en Mortoares.
      Y, por supuesto, excelente entrada del blog, con permiso de Guisande, o del Profesor Bogo, no sé.
      Ahora, a pensar en lo que dice. Que tiene tela.

      • Manuel Guisande dijo:

        Hola Fauve: Claro que sí, que el artículo de Enrique está muy bien y nos hace sentir y ver lo que pasa en USA. Mortaores…. Mortoares es otro nivel exintencial, es otra cosa, ni mejor ni peor… distinto, otra galaxia en la que sí, sí hay vida, vida mía 😉

  2. Manuel Guisande dijo:

    Guisande, perdón Enrique, me gusta las cosas cotidianas que cuentas, las cosas diarias porque son las más interesantes, pero mucho más que la política exterior, por ejemplo

    • Manuel Guisande dijo:

      Hola Guisande: bienevido al blog, quier decir Enrique. Pues está bien tu artículos y espero que a los amigos del blog también les guste. Un abrazo Guisande, digo Enrique 😉

  3. Enrique M. Bogo dijo:

    Muchas gracias Isaura, y muchas gracias, Guisande, por darme la oportunidad de colaborar en el blog. Cotidianidades sí, aunque, evidentemente, New York está muy por debajo de Mortoares en la riqueza de sus anécdotas (por no hablar de su política exterior). Un abrazo.

    • Manuel Guisande dijo:

      Hola Enrique M. Bogo: Que tú como profesor de essa prestigiosa Universidad de Estados Unidos, concretamente de Nueva York, como es Molloy College, participe en mi-tu-nuestro-blog es un orgullo, y recuerdo gratamente la interrelacion que hubo entre los alumnos a los que das clases y quienes entran en Al fondo a la derecha. Gracias de verdad por particiupar y un fuerte abrazo amigo

  4. Zaida dijo:

    ¿Será que nos cuesta adaptarnos al medio o que al medio cuesta adaptarse a nosotros??? xd, nos guiamos siempre por costumbres, nos quitas de ellas y nos perdemos.
    Un saludo Manuel!

    • Manuel Guisande dijo:

      Hola Zaida: Pues vas a tener razón, nos quitán de lo que estamos acostumbrados y somos un desastre, qué le vamos a hacer. Un beso, que hacía tiempo que no te veía por esta zona del universo.

  5. Angeles dijo:

    Un saludo especial para Enrique. Seguro que puedes contarnos más anécdotas parecidas o no tan parecidas a las de Mortoares.
    Comentar que no me parece raro eso de “laundry cerebral” porque creo que es lo que les ha pasado a algunos elementos de esta zona, se marchaban a vivir dos o tres meses fuera y cuando llegaban te decian… no me hables gallego que no lo entiendo, hablame castellano 🙂
    Mas saludos a repartir.

    • Manuel Guisande dijo:

      Hola Angeles: Pero es era hace muchos años ¿no?, lo de no me hables en gallego que no te entiendo… a mí como me queda una neurona ultimamente entiendo mejor el lenguaje de las miradas porque además tiene la ventaja de que crees lo que quieres y es genial. Un beso

  6. En Jaén siempre se cuenta de uno (o millones) que se fue a estudiar la carrera a Madrid en octubre y al volver a pasar las navidades, al ver los olivos dijo: “¿Qué son estossss arbolitossss?”.
    Imagino que en todas partes cuecen habas, aunque en defensa del chaval de la historia diré que a veces las neuronas se lían al estar en otro país hablando otro idioma que ya no sabe uno lo que dice ni en el otro idioma ni en el suyo. Juro que cuando aprendí a hablar gallego (no soy de aquí) a veces decía alguna palabra en inglés (que no es mi lengua materna); seguramente un lápsus por el hecho de hablar otra lengua que ahora es mía (aunque me estoy olvidando de no practicarla y eso no puede ser.

  7. René dijo:

    ¡No me lo puedo creer! que me dices que se le olvida el español.
    Mira tu que me contaba mi mujer, el otro dia leía que su celebrity favorita, la que se hizo el lifting, se fue de shopping a comprarse unos jeans y estaba pretty wonderfull, hablaba muy bien el spanglish.
    Bueno te dejo que en la television estan con mi reality show favorito.
    Un saludo.

    René

    • Manuel Guisande dijo:

      Hola René: tal como está el país… quizás sea mejor olvidarse del español, al menos por una temporada y así sufriri menos ¿no?. Un abrazo

  8. Titajú dijo:

    Pues no sé, si al nene siempre le han hecho la colada en casa y se encontraba con la ropa limpia como por arte de magia, lo normal es que no use mucho el término “colada” (en mi casa siempre se ha dicho “voy a poner la lavadora”). Laundry lo ves escrito en todos lados; al final, es más fácil añadir ese término a tu vocabulario que usar otro que no dices ni por equivocación en tu propio idioma.
    Cuando trabajaba en Inglaterra en un hotel, también acuñé como propios pasar el hoover, hacer la laundry y tomar mi cup of tea por la evening. Y no era ni por esnobismo, ni por trendy, ni por chic; estaba limpiando un hotel, ¿qué tiene eso de cool?
    Aunque sean castellano parlantes y vivan en Granada, mis padres siguen diciendo pan reseso, cogen a las nietas en el colo y guardan los trastos en el faiado. No creo que lo hagan por diferenciarse de los demás. Claro que ahora en su vocabulario también está “malaje”, “malafollá” y “barruchona”. A lo mejor es que queda chic, no lo sé.
    Se lo preguntaré cuando los vea…

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