El Trichet, los Beatles y los vecinos

La Real Academia, ni idea, y sus académicos, ni flores. Hacen una definición de «vecino» que parece un tratado. Y es muy fácil; un «vecino» simplemente es: «Ser humano que te toca enfrente», que muchas veces no pasa nada pero que otras no solo te toca enfrente, te toca las narices.

Muchos vecinos han aportado mucho al mundo de las artes y nunca han recibido un premio ni reconocimiento alguno, ni tan siquiera una de las 1.787.389.214,5 menciones especiales de lo que sea. Por ejemplo, se habla mucho de los Beatles, de su música; pues a mí a estas alturas me interesa bastante más quienes fueron los vecinos ya que sin ellos nunca podrías escucharlos, porque qué sería de ellos (cuando empezaban su carrera) si sus colindantes de casa fueran unos bordes y a todo momento llamaran a la policía y dijeran. «Señor policía, es que hay aquí, en el piso de al lado, unos chicos que hacen mucho ruido y no se para, y hasta hay gente que dice que se drogan». Y entonces, una patrulla que llega a la casa, incauta los instrumentos musicales y a tomar viento el legendario, Back in the USSR que en ese momento estaban componiendo.

¿Y cuáles crees tú que serían los vecinos que en la actualidad me gustaría conocer? Pues los del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet. El tipo ese que cuando dice que sube el precio del dinero todo el mundo se pone en retaguardia, tiembla y no se mete en las trincheras porque se acabó la Guerra Mundial, y en los subterráneos menos porque ya no hay ni para pagar el tique del metro.

Lo de Trichet, cuando el francés medita si subirá a o no el dinero, tiene que ser flipante y me imagino a todos los vecinos tratando de averiguar qué discurre su cabeciña intentado hablar con la asistenta por si oyó algo, con el que le pasea el perro o adonde va a tomar café. Porque además, y que me perdone don Jean, es que cuando sube la pasta, parece que no es nada joé porque lo hace como si fueran las antiguas lecheras, que si medio cuartillo de punto, un cuartillo, cuartillo y medio… pero es que nos hunde.

Pero bien pensado yo creo que Trichet, a estas alturas y tal como funciona todo, no tiene vecinos; vamos, ni uno. Estoy seguro que en la calle que vive (él no lo sabe) lo que tiene son brokers, cientos, miles de brokers, videntes, gurús de la meditación, de la psiquiatría, de la telepatía y expertos en comunicación no verbal disimulando ser cartero, panadero, barrendero, taxista y cuya única misión es analizar a Trichet cuando sale de casa.

Que se toca tres veces el pelo, por ejemplo y porque no está calvo; pues eso, por experiencia de años y años estudiándolo significa que está pensando subir un punto el precio del dinero, que aparece con sombrero y nunca lo había hecho antes… pues todos a estudiar desde los griegos las relaciones entre vestimenta y personalidad, entre complementos el yo y el súper yo. ¿Por qué crees que Trichet a veces le dice a su mujer «qué poca gente vi hoy en la calle»? Pues porque sin quererlo los ha puesto a todos a chapar y si alguien saca algo en limpio tiene que haber una movida de venta de información privilegiada que ni te cuento
.
Y así todos los días, desde que abre la Bolsa en Nueva York hasta que se cierra la de Japón, desde que suena el despertador de Trichet hasta que se acuesta. Y es que, ya no es lo de antes, los vecinos de ahora son muy interesados. Hombre, hoy por hoy, quizás ahora, el mejor tal vez sea el que ves frente al espejo. Y aún así…

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16 respuestas a El Trichet, los Beatles y los vecinos

  1. Hola Guisande:

    El mejor, como tu bien dices, eres tú como vecino, ¿o no? La verdad es que la prensa rosa ataca a todas las señoras de tu edificio sin excepción, y en cuestión de horas desean convertirse en Marías Patiños y poder informarse de la vida de todos. Es una pena que en la dura realidad no se preocupen por cuánto va a subir el rpecio del dinero, y sólo lo hagan por el color de tus zapatillas.

    Un abrazo! (y gracias por el consejo de la anterior actualización)

    • Manuel Guisande dijo:

      Hola Javier: Normalmente no tiene que ocurrir nada con tu vecino; pero hay tantos sentimientos como la envidia, celos, orgullo mal entenido o, quizás, que lo único que ocurre es que hay mucha gente que no está gusto consigo misma, y la toma con el que tiene al lado. Comprendo que vivimos en una sociedad dura, difícil, pero por eso mismo debería ser lo contrario, que encontraras en tu vecino alguien que al cabo del día pudieras hablar sinceramente, reirte, olvidarte de los problemas… un amigo. Pues no sé si muchas veces, pero veo que no es así. Personalmente no lo entiendo. Por los “consejos” nada. Te cuento lo que he vivido, lo que pienso y tu sacas tus conclusiones. Un fuerte abrazo y hay pisiso baratos en los que pueden vivir tres o cuatro personas. Todo es decidirse porque tú, como muchos, puedes perfectamente compartir piso con aguien. Un fuerte abrazo.

  2. Carlos dijo:

    Pues sí, y otros vecinos anónimos que quedaron en el tintero: el presidente de la Comunidad, que se cree presidente del gobierno; el hijo del vecino de abajo que está empezando a ir a la discoteca y pone su altavoz en el alféizar de la ventana para que todo el mundo escuche su música pun-chin pun-chin; la vecina que te pide unos huevos porque sino se le queda pequeña la tortilla y está a mitad de faena; el vecino radioaficionado que hace interferencias en la tele cuando quieres ver tu serie favorita; el bebé de los vecinos de arriba, que berrea como un “poseso” toda la noche (a ver si le salen los dientes de una p. vez!); los vecinos jubilados de al lado, que hablan por teléfono a altas horas de la madrugada y “a grito pelao” con sus hermanos que emigraron a Sudamérica; al vecino del segundo que siempre te habla del tiempo cuando sube contigo en el ascensor; el vecino solterón del tercero, que recibe visitas sospechosas de muchos amigos; su vecina, también solterona, del tercero que también tiene una agenda muy apretada; el vecino fanático del fútbol que tira petardos desde su ventana del último piso cuando su equipo mete un gol; el vecino de la planta baja que siempre viene del bar algo “cargado”, y menos mal que vive en la planta baja!… En fin, qué vecinos más plurales hay en este mundo!!!

    • Manuel Guisande dijo:

      Hola Carlos: Vamos es que tu de los vecinos lo controlas todo, alucinante; pero estrás conmigo que como los de Trichet…. menudo chollo saber lo que piensa el tío ese. Un abrazo Me encantó tu comentario. Un abrazo

  3. PMM dijo:

    Pues, yo de vecinos sé un rato largo y no dudo, que si fuera vecina de Guisande me reiría también otro rato largo. Biquiños.

  4. Carlos dijo:

    Hola, seguro que de la casa de Trichet sale humo hasta en verano!!! Casi tanta temperatura como en la mansión de Berlusconi, según me comentó un vecino suyo (jejejeje)… Abrazos, Carlos Mas

  5. Beatriz dijo:

    Pues yo, como no tengo hipoteca, no pienso mucho en Trichet. Espero que eso no lo enfade y decida subirnos mas el precio del dinero.Pero… en mi vecino de encima si pienso, y mucho. No es mal chico, no, es sólo que tiene un tono de voz tan fuerte y potente que aunque vive en el tercero……..su voz ocupa dos pisos. A veces me siento invadida.
    Ay como añoro oir llorar al bebe de los anteriores vecinos, ese solo lo hacia a ratos, por la noche, pero a ratos. Si me dormia bien ni me enteraba.Si es que las paredes (y los techos) son de papel.¡Quien tiene un buen vecino, tiene un tesoro!

    • Manuel Guisande dijo:

      Hola Beatriz: Cuando yo iba a vivir a un piso, cogía unas tarjetas mías las metía debajo de todas las puertas de lo pisos que me rodeaban diciendo que si molestaba algún ruido, que me lo dijeran. Esto te daba pie a que si ellos molestaban podías hablar con ellos. Si hablas con tu vecino a lo mejor lo solucionas o te tienes que ir de casa.. te la juegas. ¿no tienes hipoteca? Bea, eres un reportaje viviente. Un beso.

  6. Javi dijo:

    Hola Manolo, cuánto tiempo sin leerte. Los Beatles son los vecinos de todo el mundo; y el 30 de enero de 1969 la policía fue al tejado donde estaban tocando y les dio el toque, tras la llamada de un banquero que no podía concentrarse en sus cuentas.
    Saludos cordiales.

    • Manuel Guisande dijo:

      Hola Javi: Ves, por bobo; si fuera listo el banquero, a lo mejor los dejaba tocar en la Caja y ahora vendería el local como “Aquí tocaron los Beatles”. Claro estaba cuenta que te cuenta… ¿Acabaste ya cen el camping?. Un fuerte abrazo.

  7. Anxo dijo:

    Hola, Manuel:

    Pues yo en el piso en el que vivo tengo unos vecinos fantásticos, porque no hacen ruido, no molestan, no se me quejan,… Fetén total. El paraíso del silencio. Ahora, eso sí, en cuestión de tipología vecinal hay de todo como en botica. Un par de pisos más arriba vive una mongol (al principio nos parecía china, pero parece que es de Mongolia capital, a mano derecha, por supuesto) que trabaja en un instituto forense; algo de genética, no sé qué. Yo me la imagino estilo Bones, mirando huesos y cuerpos despanzurraos,… y entonces me da yuyu. Cuando me la encuentro, la saludo y nada más, no vaya a ser que me haga la autopsia allí mismo.

    En el piso de abajo vive la vecina de los huevos. Porque, Carlos, mi mujer y yo somos de los que pedimos huevos a los vecinos :). Bueno, sólo una vez. Era Año nuevo, por la mañana, una alfombra de nieve fuera, todas las tiendas cerradas, ni un ser viviente por la calle. Mi mujer, ni corta ni perezosa, sale del piso en busca de una alma caritativa. Encuentra una vecina que está entrando en el edificio. Y le dijo algo así: “Hola, soy Rita, una vecina del tercero. No quiero robarle, sólo necesito un par de huevos”. Y se los dio la buena señora. Creo que eran para una tortilla, por cierto.

    Después en un bajo, al lado de la entrada, hay un “Fitness Center”. Yo nunca he entrado, pero debe ser realmente peligroso. Una vez no hace mucho (y esto es rigurosamente cierto) tuvo que entrar allí un comando especial de la policía. Oí que había un lío de tráfico de drogas o algo así. Vamos, como Corrupción en Miami, pero en Budapest y en el quinto pimiento.

    A parte de esto, no pasa nada especial en mi vecindario.

    Un abrazo fuerte (y perdón por el comentario tan largo)

    • Manuel Guisande dijo:

      Hola Anxo: Todo lo contrario, encantado de que tu comentario sea extenso y así te/os conozco mejor. Si, los forenses son cosa aparte, yo me imagino que solamente comen pescado ¿no? ¿Pues eso del Center no es para deportistas?. No, si estos están cahas porque se meten de todo menos fabada. Me alegro de tenerte otra vez por aquí. Y para variar, que estamos todos en tensión, ¿para cuándo el anxiño? que a este paso me va a dar una anxiña de pesssho. Un fuerte abrazo.

  8. Anxo dijo:

    Hola, Manuel:

    Pues de anxiños todavía no hay nada, hombre. Tendrás que esperar un poco. ¿Pero dónde están las prisas? Tranquilidad, paz, sosiego espiritual o espiritoso. Que no cunda el pánico. No sabía yo de esa tensión, caramba, pero el anxiño/a no está todavía encargado/a. Cuando haya algo/a serás uno de los primeros en saberlo, y se podrá hacer un post, si es necesario.

    Un abrazo fuerte, pero no mucho, que te veo con demasiada presión y no quiero agobiarte 🙂

    • Manuel Guisande dijo:

      Hola Anxo: Naturalmente que cuando nazca Anxiño/a tiene un artículo asegurado en el blog. ¿Presión? no, impresión, que para eso soy periodista; pero piénsalo bien, que luego no vaya a decir tu hijo/a, a menudo petardo conocía mi padre. Un abrazo muy fuerte para los dos.

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