Los gallegos, la autovía y los coches

Cuando hay que inaugurar una gran obra como un puente estratosférico o, como se dice en Galicia, de carallo, entonces quien lo hace es el ministro de turno; pero si el asunto es de menor relevancia como un tramo de autopista, por ejemplo, entonces el acto pasa a un director general y si ya la cuestión es inaugurar una fuentecilla porque la que mana un chorrillo de agua, pues (y siguiendo el escalafón) mandan a un secretario general o a un ordenanza, y así sucesivamente según la importancia de cada acto. Salvo que haya elecciones, entonces van todos, como los niños, juntos, sonrientes como parvos y casi de la mano.

En una ocasión, en los llamados «accesos» a Galicia, que más que a infraestructuras suena a alpinismo, había que abrir al tráfico unos kilometritos y, para tal evento, allá fuimos toda la tribu de la prensa gallega a un inhóspito lugar cerca de Ponferrada: bajo un puente, con camareros perfectamente etiquetados que te ofrecían toda clase de pinchos, bebidas y en donde habían instalado unos grandes mapas con el trazado de la autovía.

De camino al surrealista lugar y con un calor que te morías, en el coche oficial del secretario general viajaban, además del conductor y el político, el polifacético José Manuel Pereiro, periodista de la Televisión Española en Galicia, además de cantante de Radio Océano, y quien esto escribe.

Justo a nuestro lado, en la parte de atrás del coche, había una preciosa cartera de cuero de color marrón y con el secretario general empezamos a hablar en broma si se trataba de la del ministro y otras bobadas muy propias de nuestra profesión. Viendo con el personal que se había encontrado, también se puso a tono y en un momento de sinceridad dijo: «Mira que sois raros los gallegos». Nosotros nos quedamos sorprendidos y preguntamos por qué éramos raros, que lo somos; pero no sabíamos que los supieran más allá de Piedrafita.

El secretario general comenzó a relatar que una ocasión, en la autovía a Galicia, en un tramo que había casas cerca de la calzada habían instalado unas mamparas para evitar la contaminación acústica y, por tanto, no molestar a los vecinos. Cuando lo operarios iban a continuar las obras de colocación se encontraron con una pequeña e improvisada manifestación de unas ocho personas que venían del campo con sus aperos de labranza.

El secretario general explicó que pensaba que se trataba de una protesta sobre el trazado de la autovía, por algún problema de fincas y lindes, que es muy propio de estas latitudes, pero lo que nunca se imaginó que la queja fuera por los paneles, y más cuando uno de los «alborotadores» le dijo: «De pantallas nada. Sí, hombre, ¿para una vez que podemos ver los coches, nos van a poner eso?». Creo que los paneles que iban para Galicia deben estar ahora en alguna autovía de Extremadura.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en articulo, Comunicación, General, Otras cosas de la vida, vecinos y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s